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miércoles, 3 de diciembre de 2008

A James Bond no le gustan los gatos

James BondLejos están los días en que los enemigos de James Bond tenían ojos sangrantes, cicatrices o gatos peludos como mascotas.

En las últimas películas de la saga hace tiempo que prescindieron del factor kitsch y los enemigos del agente 007 no tienen ya rasgos típicos de villanos, pues según dicen los responsables, su anónima maldad los hace más reales y aterradores.

Con mucho tacto, los malvados agentes del Servicio Secreto Soviético (el SMERSH) de los libros de Ian Fleming fueron erradicados de las primeras adaptaciones al cine: la Guerra Fría estaba en su apogeo y no era cuestión de ir provocando.

En su lugar, se colocó a SPECTRE (Special Executive for Counter-Terrorism, Revenge and Extortion), una organización free-lance emperrada en dominar el mundo y liderada por Ernst Stavlo Blofeld, imagen arquetípica del villano eslavo en plena guerra fría.

Las manos de Blofeld
En esas primeras películas, la cara de Blofeld nunca se mostraba, sino que se presentaba al espectador como una figura en la sombra, guiando los eventos desde su yate de lujo amarrado en Venecia. Lo único visible del malo eran sus manos con el intrigante anillo en el que aparece dibujado un pulpo, sosteniendo un fascinante gato blanco de angora.

Al principio, ni siquiera salía el nombre del personaje: se le llamaba simplemente "Número Uno", aunque aparecía en los créditos como Ernst Blofeld, y los actores que lo interpretaban aparecían ocultos simplemente como "?", enfatizando así el misterio tras el personaje. En películas posteriores se empezó a mostrar la cara de Blofeld interpretado por diferentes actores.

Donald Pleasance
Entre los actores que interpretaron al malvado Blofeld, el más memorable es Donald Pleasance en "Sólo se vive dos veces" (You only live twice, 1967), que estableció la popular imagen del Blofeld pequeño y calvo, (tan parodiado en películas como "Austin Powers", con gato incluído) con una gran cicatriz en su ojo derecho y dotado de una petulancia infantil que le llevaba a perder los nervios fácilmente.

Luego vino Telly Savalas, el futuro Kojak, en "007 Al servicio secreto de Su Max Von SydowMajestad" (On Her Majesty's Secret Service, 1969), Charles Gray, un reputado anticuario que trabajaba esporádicamente como actor de cine y teatro, en "Diamantes para la eternidad" (Diamonds are Forever, 1971), y el gran Max Von Sydow en "Nunca digas nunca jamás ("Never Say Never Again", 1983).

Pero aún así, en la mente de muchos perseveraba la idea de que el verdadero villano era el gato, siendo el humano un simple androide manejado por control remoto. Por cierto, a mí tampoco me gusta James Bond, aunque Daniel Craig está bien bueno :-)

Toda la información sobre Blofeld, el malo malísimo, aquí: Ernst Stavro Blofeld
Escuchar: James Bond theme (Monty Norman y John Barry)

jueves, 27 de noviembre de 2008

La canción terminó pero la melodía perdura

Lotte Lenya por Lotte Jacobi
Un día como hoy hace 27 años fallecía en Nueva York Lotte Lenya, actriz y cantante austriaca, nacida en Viena en 1900.

“A los 24 años, el joven Kurt Julian Weill -cuya natural timidez ya sumaba la afrenta de su prematura calvicie- conoció a una muchacha dos años mayor que él llamada Lotte Lenya.

Enseguida, el músico de aguda inteligencia y melancólica personalidad se deslumbró con el encanto y la energía de esa mujer no precisamente hermosa pero sensual e independiente. Cantante y actriz, Lotte tenía una de las virtudes que Kurt más declaraba apreciar, por esa época, en las mujeres: no sabía música pero tenía un talento musical natural.

En 1926, Weill se casó en el registro civil de un barrio berlinés con Karoline Charlotte Bertolt BrechtBlamauer (Lotte Lenya), la mujer a la que amó toda su vida y con la que mantuvo un vínculo atípico, intenso y duradero.

Ella popularizó muchas de las composiciones de él, particularmente las que había creado en colaboración con Bertolt Brecht, como “Ascensión y caída de la ciudad de Mahagonny”, “Happy End” o “La ópera de tres centavos”.

Exiliados en París, adonde habían llegado huyendo de la Alemania nazi, estrenaron en 1933 la última obra realizada en colaboración con el dramaturgo alemán: “Los siete pecados capitales”.

Ambos toleraron las recíprocas infidelidades en la probable certidumbre de que lo que los unía era más invulnerable que cualquier aventura. Las diferencias que los separaban tal vez hayan hecho de cada uno el complemento perfecto del otro.

Lotte había sufrido el castigo físico cotidiano de un padre alcohólico. A los tres años la despertaba cuando llegaba al hogar y la arrancaba de su cuna para que cantara y bailara para él sobre la mesa (estaba obligada a reemplazar, en esas aptitudes, a su hermana muerta). Apenas adolescente, la chica descubrió que prostituyéndose era posible experimentar a Lotte Lenya y Kurt Weill en 1929veces la hasta entonces desconocida y placentera sensación de la caricia masculina y hasta sumar a escondidas los ahorros necesarios como para costear su independencia y su ingreso al mundo del teatro y del cabaret, para el que tenía dotes vocales e histriónicas.

Nacido en el seno de una familia burguesa acomodada, Kurt entregó el mayor caudal de su erotismo a la música. “¡Ya sabes que después de mi música tú eres lo más importante!”, le escribió, con sincera ingenuidad, después de uno de sus frecuentes períodos de soledad reflexiva y creadora.

En más o menos apasionadas relaciones con otros hombres y a veces también con mujeres, ella buscó compensar lo que para su avidez afectiva era la frialdad de Weill. Se separaron en el oscuro 1933, año del ascenso de Hitler al poder. Pero mantuvieron una relación de respeto y afecto. La persecución nazi los volvió a juntar: en 1935 se embarcaron rumbo a Nueva York y dos años después volvieron a casarse.

Kurt desarrolló una carrera profesional exitosa en Estados Unidos. Lotte logró imponerse como una auténtica estrella. Los críticos más exigentes la elogiaron por la fascinación de muchos de sus trabajos, como su papel protagonista en el musical “Cabaret”. También grabó discos e hizo algunos papeles menores en el cine, quizás el más recordado sea el de la "malvada" archi-enemiga de Bond, James Bond, en “Desde Rusia con amor”.

En 1950 Kurt Weill murió a consecuencia de problemas circulatorios y cardíacos. Lotte Lenya por Gerard MalangaEl biógrafo de Lenya, Donald Spoto, cuenta en su libro “Lotte Lenya, una vida” que el 3 de abril, día que murió Kurt, él preguntó: “¿Me amas, Lenya?”. Y que ella, sosteniendo su mano, le dijo: “Sólo a ti”. Y debía ser cierto. Cuarenta y un años después, en 1981 (según el mismo Spoto), ella susurraba “Kurt...” antes de su propio final.”

Fotografías de Lotte Lenya:
Lotte Jacobi, 1928
Gerard Malanga, 1974

Retrato de Bertolt Brecht de Rudolf Schlichter, 1926-27

Fuente: Clarín.com

sábado, 17 de abril de 2010

Chupando cámara

Como últimamente no tengo mucho tiempo, con esto creo que cumplo para toda la semana, así que si eres un poco mitóman@, creo que disfrutarás con este "puñadito" de fotos...

La niña buenaCleopatra

¡Viva Las Vegas!Nada que añadir

La más chic

La esencia del glamourLo que el viento se llevó

La hermosa parejaUna verdadera top model

BB

EmbrujadaDe vértigo

Sweet JaneSoy un truhán, soy un señor

Rebelde con causa

La pobre JaneMr. Freeman y un amigo

Qué monadaOh la la !!

Chica mala 1Chica mala 2Chica mala 3

Antes del botoxEl gato con botas

Escuchar: John Barry, B.S.O. Bailando con gatos :-D

Artículos relacionados sobre actores y actrices gatun@s:
Marlon Brando: El último tango, No es nada personal sólo negocios
Brigitte Bardot: Y Dios creó a la mujer
Ingrid Bergman: As times goes by
Nicolas Cage: Sailor for ever
Jane Fonda: Dulce Jane
Penélope Cruz: Felicidades, Penélope
Robert de Niro: ¿Estás hablando conmigo?
Sean Connery: A James Bond no le gustan los gatos
Romy Schneider: El recuerdo es a menudo lo más bello
Drew Barrymore: Los ojos del gato
Elizabeth Taylor: In memoriam Paul Newman
Christopher Walken: El ángel turbio
Kim Novak: Me enamoré de una bruja
Sigourney Weaver: El noveno pasajero
Audrey Hepburn: Esto sí que es tener estilo
Antonio Banderas: Llévame al paraiso, baby

jueves, 6 de agosto de 2009

Diez playas de cine

Toma beso1. Erotismo en blanco y negro

La playa de Halona Cove en Hawai fue testigo de una escena inolvidable para la retina de miles de espectadores, el beso apasionado entre Burt Lancaster y Deborah Kerr en De aquí a la eternidad (From here to eternity, Fred Zinnemann, 1953).

Sin instalaciones de ningún tipo y de difícil acceso -es necesario bajar por unas rocas-, esta playa de piedras volcánicas se ha convertido en todo un símbolo del romanticismo en la isla.

2. "Me sobran huevos para hacer surf aquí, y se lo voy a demostrar"

Está la playa como para hacer surf...Esta frase de la película de Francis Ford Coppola, Apocalypse Now (1979), la decía Robert Duvall en la playa de Baler, Filipinas, así como otras expresiones como "me encanta el olor a napalm por la mañana".

Por suerte, esta playa es algo más idílica y tranquila de lo que refleja el filme, aunque sus olas la convierten en un destino para los amantes del surf.

3. Donde Brooke Shields perdió la virginidad
Qué bonito
Muchas de las catorce playas que se encuentran en la Isla Tortuga (Fiji), fueron testigos de la película El Lago Azul (The blue Lagoon, Randal Kleiser, 1980).

Este romántico destino está al alcance de unos pocos, ya que es necesario alquilar un barco y sólo se permite la estancia en la isla a catorce parejas máximo en este paraíso de arenas blancas, aguas transparentes y cocoteros.

La Venus de Andress4. Una Venus salida del agua

Ese es uno de los pensamientos que recorre las mentes de los espectadores al recordar la salida de Ursula Andrews del agua en la playa de Laughing Waters, Jamaica.

Y es que la famosa chica de James Bond cobró especial protagonismo en la película Agente 007 contra Dr. No (Dr. No, Terence Young, 1962) en esta playa rodeada por cascadas.

Años más tarde la imitó (homenajeó) Halle Berry, que tampoco está nada mal, en Muere otro día (Die another day, Lee Tamahori, 2002).

5. La Estatua de la Libertad descansa en Malibú

La playa de Zuma en California protagonizó la secuencia finalDonde Charlton se llevó un buen palo donde Charlton Helston descubre que lo que el creía que era El Planeta de los simios (The planet of the apes, Franklin J. Schaffner, 1968), es en realidad la Tierra al ver el famoso monumento a la libertad destruido y enterrado en la arena (olvídate del remake que hizo Burton).

Esta concurrida playa suele estar bastante limpia y es uno de los destinos preferidos de los surfistas y famosos que viven por la zona.

6. Un paraíso virgen

La peli no está tan bien como Leonardo, pero no tan mal como dijo la críticaAl menos eso era y así se denominaba a los arenales que rodeaban la isla Ko Phi Phi Lee en Tailandia hasta el rodaje de la película protagonizada por Leonardo Di Caprio, La Playa (The beach, Danny Boyle, 2000).

Sin embargo, el rodaje dejó la isla en tan mal estado que una sentencia obligó a la productora a reponer el medioambiente de la isla.

Es necesario alquilar una embarcación para ir al lugar.

7. Al sol con Jack Sparrow

La playa de Malibú en las Islas Barbados fue el destino del capitán Jack Sparrow y sus compañeros en la segunda parte de Piratas del Caribe ¡Dale, Johnny!(Pirates of the Caribbean: Dead Man's Chest -Pirates of the Caribbean 2-, Gore Verbinski, 2006).

Para poder disfrutar de este litoral hay que pagar dos euros, que incluye el uso de las hamacas y sombrillas que se encuentran en la extensa arena fina y dorada de esta playa de aguas transparentes y cálidas.

8. Playa olímpica

¡A correr, chicos!Situada en la zona occidental de la localidad escocesa de Saint Andrews (Reino Unido) se encuentra una extensa playa de arenas blancas en las que se rodaron varias escenas de Carros de fuego (Chariots of fire, Hugh Hudson, 1981), la historia real de varios atletas que consiguieron una de las más grandes victorias deportivas para su país en los Juegos Olímpicos de París 1924.

Rodeada de acantilados, este arenal se encuentra en un lugar de leyenda donde el tiempo parece haberse detenido.

9. Seducción en Formentera
Qué faro más bonito
La película que lanzó a la fama a la actriz Paz Vega, Lucía y el sexo (2001) de Julio Medem, tuvo como escenario la isla de Formentera, entre otros y, a la playa de Ses Illetes como testigo del desnudo de la actriz.

Formada por una flecha de arena, acoge las olas según la dirección del viento marcando así la posición de los bañistas y el lugar de baño.

10. El destape

Alfredo Landa y José L. López Vázquez vistos por Idígoras y PachiA pesar de que muchas películas españolas como la anterior se han rodado en playas, siempre quedará el recuerdo de los míticos arenales que fueron testigos del éxito con las suecas de actores tan entrañables del cine patrio como Alfredo Landa y Paco Martínez Soria, entre otros:

La playa Barrosa en Chiclana de la Frontera donde se rodó Cateto a babor, la de Benidorm en Alicante con El turismo es un gran invento y en La Carihuela y El Bajondillo en Torremolinos con Manolo la nuit, son algunos de los escenarios de tan casposas películas.

Felices vacaciones

Escuchar: Chris Rea, On the beach

Texto:
elpais

¡Felices vacaciones y cuidado con el sol!