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lunes, 4 de abril de 2011

Amar a un animal

Garfield

«Me llega por Internet una de esas típicas presentaciones con música y fotos. La mayoría de estos trabajos me parecen pringosamente cursis y bastante penosos, pero éste está bien hecho. Proviene de Cádiz, lo firma una tal María Larissa y es muy sencillo: una serie de estupendas fotos de fauna salvaje y unas cuantas frases de personajes ilustres sobre los animales. Son unas citas en general bien escogidas, y algunas me parecieron especialmente agudas.

Como ésta del escritor francés Anatole France: “Hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida”.“Cuanto más culta y democrática sea una sociedad, menos cruel será con los seres vivos”. France, premio Nobel en 1921, era un hombre pródigo en dichos memorables. Yo suelo citar estas palabras suyas: “¿Cuál es la frase más bella? La más corta”. Y ahora mismo recuerdo otra sentencia de France que me encanta: “La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia”.

Sin embargo, no conocía esa reflexión sobre los animales, y cuando la he leído me ha impresionado. Ha sido como reconocer algo que yo ya intuía, pero que no sabía de manera consciente porque no había sido capaz de expresarlo. France lo dijo por mí, y ahí me enteré de lo que me pasaba. Esa es la maravilla de la comunicación humana, ese es el milagro de los buenos escritores: resulta que sus palabras nos explican nuestra propia vida.

Siempre me han gustado los animales, pero no conviví con uno (no amé a uno) hasta hace más o menos treinta años, que fue cuando tuve a mi primer perro. Y sí, Anatole France tiene razón: a partir de aquel momento, algo se despertó en mí. Algo que yo ignoraba se hizo presente. Fue como desvelar una porción del mundo que antaño estaba oculta, o como añadirle una nueva dimensión. Convivir con un animal te hace más sabio. Contemplas las cosas de manera distinta y llegas a entenderte a ti mismo de otro modo, como formando parte de algo más vasto.

El famoso naturalista David Attenborough me dijo en una entrevista que uno de los momentos más intensos y conmovedores de su existencia fue cuando se encontró en mitad de la selva de Ruanda con un gorila de las montañas, un enorme espalda plateada, y los dos se miraron a los ojos y se reconocieron, por encima del abismo de las especies. En esa mirada cabe el Universo.

Esto no quiere decir, naturalmente, que todos los amantes de los animales sean, por el mero hecho de serlo, gente maravillosa. De todos es sabido que Hitler adoraba a los perros y que sentía mucha más angustia ante la agonía de una langosta en la cacerola (en el Tercer Reich hubo leyes que prohibían cocer vivos a los crustáceos) que ante el gaseamiento de un niño judío. Y es que el ser humano es una criatura caótica y enferma, capaz de contradicciones de este calibre.

Pero lo que sí parece cierto es lo contrario: que los individuos que son crueles con los animales son muy mala gente. De hecho, una investigación multidisciplinar que se hizo en Escocia hace algunos años demostró que la mayoría de los sujetos que habían sido denunciados por maltrato animal habían cometido también crímenes violentos contra otras personas, el Tintínanimalismo, en fin, que es como se denomina el movimiento en pro de los derechos de los otros animales, es un producto moral e intelectualmente refinado. Quiero decir que la conciencia animalista forma parte del proceso de civilización, y que cuanto más culta y democrática sea una sociedad, menos cruel será con todos los seres vivos. “Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”, decía atinadamente Mahatma Gandhi (frase también incluida en la presentación de Internet).

La España actual, que tanto alardea de modernidad, sale muy mal parada si la juzgamos siguiendo el dictamen de Gandhi: seguimos siendo bárbaros, seguimos siendo feroces. ¿Para cuándo la Ley Nacional de Protección Animal, que ha sido reclamada por casi un millón y medio de firmas, que el PSOE llevaba en su programa electoral y que sigue en el limbo de las promesas incumplidas?

Déjame que te diga una última cita del trabajo de la gaditana. Pertenece a George T. Angell, un abogado estadounidense del siglo XIX que fue uno de los pioneros en la lucha animalista, y dice así: “A veces me preguntan: ¿Por qué inviertes todo ese tiempo y dinero hablando de la amabilidad con los animales cuando existe tanta crueldad hacia el hombre? A lo que yo respondo: Estoy trabajando en las raíces”. Sí, hay que trabajar en las raíces si de verdad aspiramos a ser un poco mejores.»

Rosa Montero

Actúa: Contra el maltrato animal

viernes, 25 de febrero de 2011

El gen del mal despertar

Karen Hoepting

Los gatos conservan la energía durmiendo más que cualquier otro animal, especialmente a medida que envejecen. Es común en ellos las largas siestas, usualmente de 13 a 14 horas como promedio de duración. Algunos pueden dormir hasta 20 horas.

Un gato adulto pasa alrededor del 60-65 % de su tiempo durmiendo. Sin embargo, a diferencia del cachorro, que duerme profundamente, el adulto permanece en una especie de duermevela, intercalando fases de sueño ligero con otras, más cortas, de sueño profundo. Conforme van envejeciendo, los gatos duermen cada vez más, llegando a dormir, incluso, el 75% del tiempo.

Jim Davis

Debido a su naturaleza nocturna, frecuentemente entran en un período de hiperactividad y alegría por la tarde, apodado vulgarmente como "locura de la tarde", "locura de la noche", "la hora del gato loco" o "demencia de media hora" por algunos científicos.

En cuanto a los humanos... “¿Se te pegan las sábanas y te cuesta horrores abrir los ojos cada mañana? Un grupo de investigadores estadounidenses de la Universidad Northwestern podría haber identificado el gen que, cuando está ausente, hace que a algunas personas les cueste tanto dejar atrás el sueño a la hora de despertarse.Chema Lera

Según explicaban Ravi Allada y sus colegas en un artículo publicado en la revista Nature, el gen CG4857, apodado “veinticuatro” e identificado en moscas de la fruta (Drosophila melanogaster), altera la producción de una proteína llamada PER. Cuando no está presente, hace que las moscas no tengan un ciclo regular y presenten dificultades para reaccionar justo antes del amanecer, lo que en la teoría sería similar a lo que le sucede al ser humano.

Por otra parte, trabajando con mil moscas con el gen sobreexpresado detectaron que su ciclo diario se alargaba a 26 horas, en lugar de 24, lo que sugiere que el gen podía estar involucrado e influir en el reloj biológico de los insectos.

“La función del reloj biológico es decirle a tu sistema que esté preparado, que el sol está saliendo y que es hora de levantarse”, explica Allada.”

Fuentes: Muy interesante, MundoGatos

Imágenes: Jim Davis, Karen Hoepting, Chema Lera

jueves, 2 de septiembre de 2010

El Rey de los Gatos

El rey de los gatos

Ya sabemos que los gatos son animales un tanto misteriosos: van y vienen a su gusto, y ni siquiera su dueño puede saber con seguridad dónde han estado, ni a dónde piensan ir, ni mucho menos qué ideas pasan por su pequeña cabecita. No en vano, la tradición los asocia a las brujas y a los magos.

Una inquietante sospecha acerca de nuestros amigos felinos, a la cual dan forma varias leyendas y narraciones populares, es la de que llevan una vida secreta, que entre los gatos existe una estructura social compleja y análoga a la nuestra, acerca de la cual no sabemos nada porque ellos la mantienen oculta.

Dos jóvenes de Edimburgo habían alquilado una pequeña casa en un lugar remoto al norte de Escocia, para pasar allí el otoño cazando en los bosques. Junto a ellos vivía una anciana a la que habían contratado para que les hiciese la comida, así Susan Herbertcomo el gato de esta y varios perros.

Normalmente, ambos jóvenes salían a cazar juntos, pero una tarde uno de ellos prefirió quedarse en casa. Así que el otro cogió su escopeta y partió sólo en dirección al bosque, prometiendo que regresaría antes de la puesta del Sol.

Sin embargo, pasaron las horas y no aparecía. Su amigo esperaba cada vez más preocupado. Ya se había hecho de noche y quedaba muy atrás la hora habitual a la que cenaban, cuando, finalmente, el cazador regresó. Traía el rostro muy pálido y aspecto de estar exhausto. Hasta que no hubieron cenado, no accedió a contar a su amigo lo que le había sucedido. Estaban sentados frente al fuego, con los perros tumbados a sus pies y el gato negro de su cocinera adormecido entre ellos, cuando comenzó a hablar:

“Bien, quieres saber qué ha ocurrido para que haya llegado tan tarde, y te lo contaré, pero has de saber que se trata de algo tan extraño que ni yo mismo estoy seguro de que haya Susan Herbertacontecido en realidad.

Me encontraba en el camino del bosque, apenas a unos veinte minutos de aquí, cuando descendió una espesa niebla que me hizo perder completamente el sentido de la orientación. Intenté ubicarme y regresar en dirección a la casa, pero, al parecer, no hice más que adentrarme entre los árboles. Para mi desesperación, no tardó en hacerse de noche.

De repente, me pareció ver una luz moverse entre la niebla y la creciente oscuridad. Decidí seguirla a ver si me conducía a algún lugar habitado. Ya había avanzado unos cien metros tras ella cuando se apagó. Como estaba justo al lado de un roble de aspecto robusto, me subí a él a ver si desde algo más arriba era capaz de volver a divisar la misteriosa luz. Y vaya si lo hice.

Resulta que estaba justo al otro lado del árbol. Desde las ramas vi bajo mi posición ―y aún no entiendo muy bien cómo puede ser esto― lo que parecía una iglesia. Se oían cánticos, y alcancé a ver que se estaba celebrando un funeral, pues había un ataúd rodeado de antorchas.
Susan Herbert Pero quienes llevaban esas antorchas…, oh, amigo mío, no me creerás cuando te diga quiénes portaban aquellas antorchas.”

Y ahí detuvo el joven su narración, alegando que le tomaría por un loco si contaba el resto de la historia. Pero, tanto le insistió su amigo para que concluyese el relato que, al final, acabó accediendo. La expectación flotaba en el ambiente, e incluso el gato de la cocinera parecía escucharles con extremada atención, casi como si pudiese entender lo que decían.

“De acuerdo, pues esto es lo que sucedía: las manos que sujetaban las antorchas y el ataúd eran pequeñas y peludas y tenían las uñas afiladas. ¡Sus propietarios eran gatos, te lo juro, gatos! ¡Y sobre la tapa del ataúd había grabadas una corona y un cetro!”

Al decir esto, se originó un tremendo caos en la habitación: el gato negro de la cocinera comenzó a correrGarfield dando vueltas por las paredes a una velocidad inverosímil, y a los dos hombres les pareció oírle exclamar con una voz extraña pero perfectamente comprensible:

“¡Por Júpiter, el viejo Pete ha muerto. ¡Ahora yo soy el Rey de los Gatos!”.

Tras lo cual se dirigió hacia el fuego, lo esquivó con un hábil salto y desapareció chimenea arriba. Nunca más lo volvieron a ver…

Ilustraciones 2, 3 y 4: Susan Herbert

Garfield Rey por Jim Davis


Fuente: Sobreleyendas

domingo, 1 de febrero de 2009

Odio a las arañas




Garfield, por Jim Davis

¿Cantan?: Alaska y los Pegamoides, Odio

jueves, 4 de septiembre de 2008

Feliz cumpleaños, Garfield

Jim Davis, Garfield y Odie Garfield, el famoso gato naranja, gordo, perezoso, cínico y amante de la lasaña cumplió 30 años el pasado 19 de junio. Su creador, Jim Davis, nunca pensó que llegaría a tener tanto éxito.

Lo sabemos todo de Garfield, pero, ¿y de Jim Davis?... Pues sabemos que se crió en una granja con 25 gatos, que pasó largas temporadas en cama por enfermedad, que al principio era un dibujante bastante malo, que su primera tira estaba protagonizada por un mosquito y fue rechazada por los editores, que es un activo ecologista y que le gusta el golf, la pesca, jugar al ajedrez y pasar el rato con su hijo James.

Pues bien, este hombre es el autor de la tira cómica con más difusión del mundo y la de mayor crecimiento de la historia: libros, serie de televisión, largometrajes y un amplio merchandising hacen de Garfield el gato más famoso del mundo y de Davis un hombre muy rico.

Para Jim Davis, la vida con Garfield es simple: "Si nosotros tratamos bien al gato, el gato nos tratará bien a nosotros". Bueno, depende de lo que esperes del gato ¿no?

Davis creció rodeado de gatos pero, irónicamente ahora no tiene ninguno porque su esposa es alérgica. Vaya tela...

Esta es la primera aparición pública de Garfield:

Debut de GarfieldLeer aquí: entrevista con Garfield
Escuchar aquí: Al Stewart, The year of the cat