Mostrando entradas con la etiqueta Bécquer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bécquer. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de junio de 2012

Poemas del Milenio XXXVIII


RIMA XXIV
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

Las ropas desceñidas,
desnudas las espadas,
en el dintel de oro de la puerta
dos ángeles velaban.

Me aproximé a los hierros
que defienden la entrada,
y de las dobles rejas en el fondo
la vi confusa y blanca.

La vi como la imagen
que en el ensueño pasa,
como un rayo de luz tenue y difuso
que entre tinieblas nada.

Me sentí de un ardiente
deseo llena el alma;
como atrae un abismo, aquel misterio
hacia sí me arrastraba.

Mas, ¡ay!, que de los ángeles
parecían decirme las miradas:
-El umbral de esta puerta
sólo Dios lo traspasa. 

(de Rimas)

Fotografía: Antonio Somoza

viernes, 11 de marzo de 2011

Poemas del Milenio XXI

Ivan Kolisnyk

RIMA XXXVIII
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)


Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate,
así... ¡no te querrán!

(de Rimas, Gustavo Adolfo Bécquer)

Pintura: Ivan Kolisnyk, Gato y golondrina

jueves, 24 de febrero de 2011

La Luna que cautiva

Eric Hu

Cuando parta,
dejadme ser, como la luna,
amigo del agua.

MIZUTA MASAHIDE


En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser.
Invito a la luna y con mi sombra somos tres.

GLORIA FUERTES


«En el majestuoso conjunto de la creacion, nada hay que me conmueva tan hondamente, que acaricie mi espiritu y de vuelo desusado a mi fantasía como la luz apacible y desmayada de la luna.» (Gustavo Adolfo Bécquer)

«Con la libertad, las flores, los libros y la Luna, ¿quién no sería perfectamente feliz?» (Oscar Wilde)

«¿Visteis la luna reflejar serena entre las aguas de la mar sombría, cuando se calma nuestra amarga pena, y siente el corazón melancolía?» (Rubén Darío)



BALADA DE LA LUNA EN EL PINO

La luna estaba en un pino,
rosa en el cielo violeta...
Hoy viene en una carreta,
muerto y sin rumor, el pino...

¿Vendrá la luna en el pino?

Sobre el polvo del camino,
¡oh, qué frescura violeta!
¡Cómo gime la carreta
por el morado camino!

¿Vendrá la luna en el pino?

¡Cuán blandamente va el pino
rozando el suelo violeta!
Llanto verde la carreta
llora, del verdor del pino...

¿Vendrá la luna en el pino?

¿Dónde está el lirio divino
de aquel naciente violeta?
¿Lleva, rosa la carreta,
como un esplendor divino?

¿Vendrá la luna en el pino?

La luna estaba en el pino;
hoy viene en una carreta,
muerto y sin rumor, el pino...

¿Vendrá la luna en el pino?

Juan Ramón Jiménez

Pintura: Eric Hu

martes, 24 de agosto de 2010

Miradas de mujer

Vladimir Dunjic

Vladimir Dunjic
es un artista serbio nacido en Cacak en 1957. Graduado en bellas artes, es miembro de la academia serbia de Bellas Artes desde 1982. Ha participado en varias exposiciones individuales y colectivas y actualmente trabaja como artista independiente en Belgrado.

Sus pinturas me fascinan, sobre todo sus miradas de mujer: profundas e intensas, algunas están ocultas detrás de los velos de diferentes culturas, pero todas ellas te atrapan y te arrastran, aunque no sepas adónde te llevarán...

Vladimir Dunjic

Te vi un punto y flotando ante mis ojos
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura orlada en fuego
que flota y ciega si se mira al sol.

A dondequiera que la vista clavo
torno a ver sus pupilas llamear;
mas no te encuentro a ti, que es tu mirada,
unos ojos, los tuyos, nada más.

De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir:
cuando duermo los siento que se ciernen
de par en par abiertos sobre mí.

Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer:
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero adónde me arrastran no lo sé.

Gustavo Adolfo Bécquer, Rima LXXII

Vladimir Dunjic

Tus ojos son la patria
del relámpago y de la lágrima,
silencio que habla,
tempestades sin viento,
mar sin olas, pájaros presos,
doradas fieras adormecidas,
topacios impíos como la verdad,
otoño en un claro del bosque
en donde la luz canta en el hombro
de un árbol y son pájaros todas las hojas,
playa que la mañana
encuentra constelada de ojos,
cesta de frutos de fuego,
mentira que alimenta,
espejos de este mundo,
puertas del más allá,
pulsación tranquila del mar a mediodía,
absoluto que parpadea, páramo.

Octavio Paz

Vladimir Dunjic

Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan,
hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,
hay ojos que ríen -risa placentera,
hay ojos que lloran -con llanto de pena,
unos hacia adentro -otros hacia fuera.

Son como las flores -que cría la tierra.
Mas tus ojos verdes, -mi eterna Teresa,
los que están haciendo -tu mano de hierba,
me miran, me sueñan, -me llaman, me esperan,
me ríen rientes -risa placentera,
me lloran llorosos -con llanto de pena,
desde tierra adentro, -desde tierra afuera.

En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,
vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,
en tus ojos muero, -mi casa y vereda,
tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.

Miguel de Unamuno

Vladimir Dunjic

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.

Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.

Hajo rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellan como mi alma cuando te amo.

Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.

Pablo Neruda, Poema 7

Vladimir Dunjic

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
-esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo-. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.

Cesare Pavese

Vladimir Dunjic

Escuchar (después de la publi): Chingón, Malagueña

martes, 8 de junio de 2010

El viento

T. A. Steinlen

«¡Niña!, niña gentil, levanta tu cabeza; déjame en paz besar tu frente, en tanto que agito tus cabellos. Niña agentil, escúchame, que yo sé hablar también y te murmuraré al oído frases cariñosas.

Tengo miedo. ¡Aire de la noche, aire de perfumes, refresca mi frente, que arde! Dime algo que me infunda valor, porque mi espíritu vacila.

Yo soy el aire que mueven los ángeles con sus alas inmensas al cruzar por el espacio. Yo amontono en el Occidente las nubes que ofrecen al sol un lecho de púrpura, y traigo al amanecer, con las neblinas que se deshacen en gotas, una lluvia de perlas sobre las flores. Mis suspiros son un bálsamo; ábreme tu corazón y le inundaré de felicidad.

Suspiros del viento, yo os conozco. vosotros me acariciabais dormida cuando, fatigada del llanto, me rendía al sueño en mi niñez, y vuestro rumor se me figuraban las palabras de una madre que arrulla a su hija.

Yo vengo de vagar por la llanura, y como la abeja que vuelve a la colmena con su botín de perfumadas mieles, traigo suspiros de mujer, plegarias de niño, palabras de casto amor y aroma de nardos y azucenas silvestres. Yo no he recogido a mi paso más que perfumes y ecos de armonías; mis tesoros son inmateriales, pero ellos dan la paz del alma y la vaga felicidad de los sueños venturosos.

El agua lame la tierra, y vive en el cieno; yo discurro por las regiones etéreas, y vuelo en el espacio sin límites. Sigue los movimientos de tu corazón, deja que tu alma suba como la llama y las azules espirales del humo. Desdichado el que teniendo alas desciende a las profundidades para buscar oro, pudiendo remontarse a la altura para encontrar amor y sentimiento. Vive oscura como la violeta, que yo te treaeré en un beso fecundo el germen vivificante de otra flor hermana tuya, y rasgaré las nieblas para que no falte un rayo de sol que ilumine tu alegría. Vive oscura, vive ignorada, que cuando tu espíritu se desate, yo lo subiré a las regiones de la luz en una nube roja.»

Gustavo Adolfo Bécquer, El gnomo (fragmento)

Pintura: Théophile Alexandre Steinlen, Gato al claro de luna

Escuchar: Kansas, Dust in the wind

lunes, 10 de mayo de 2010

La hora bruja

John W. Godward

Una mujer me ha envenenado el alma;
otra mujer me ha envenenado el cuerpo;
ninguna de las dos vino a buscarme;
yo, de ninguna de las dos me quejo.

Como el mundo es redondo, el mundo rueda.
Si mañana, rodando, este veneno
envenena a su vez, ¿por qué acusarme?
¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron?

Gustavo Adolfo Bécquer, Rima LVXXIX

Pintura: John William Godward

Escuchar: Erik Satie, Gymnopedie nº 1

jueves, 9 de octubre de 2008

Lágrimas de piedra

Francés-BécquerA mí siempre me ha gustado dibujar princesitas, por eso en cuanto la vi me atrajo inmediatamente la obra de Victoria Francés.

Es una ilustradora magnífica y gracias a ello y a la imagenería gótica que cultiva se ha convertido en un auténtico fenómeno desde que irrumpió en el mercado con su primer libro, "Favole 1: lágrimas de piedra" en el año 2004.

Dibujando al estilo del gran Luis Royo, Victoria llena sus libros de hermosas mujeres ataviadas con lujosos ropajes (también algunos hombres), lánguidos vampiros que se arrastran como almas en pena por melancólicos parajes sumidos en las tinieblas y la desolación, o que deambulan, siempre de noche, por cuidadas recreaciones de ciudades como París o Venecia.

Su punto débil a mi parecer son los textos propios con los que adorna sus bellos dibujos. Me encantó el citado libro y por eso compré también el segundo, pero lamentablemente me pareció igual que el primero, más de lo mismo.

En mi caso, la repetición me acaba aburriendo tarde o temprano y Victoria sigue haciendo lo mismo desde entonces, lo cual, por otra parte, es lógico: sus libros y todo el merchandising asociado la han hecho famosa en todo el mundo, además de generar cuantiosos beneficios (supongo).
Victoria Francés SuperstarMe alegro de su éxito porque creo que tiene mucho talento, no obstante, me gustaría que en un futuro, Victoria probara otros caminos dentro de la ilustración y el cómic. Lo tiene todo a su favor: es una excelente dibujante, tiene muy buen gusto, muchos seguidores, está de moda, y disfruta de fama y prestigio; además, como personaje mediático también se lo ha sabido montar: es joven y atractiva y aparece en público como un personaje de sus dibujos: se diría que las protagonistas de los mismos son retratos de la propia Victoria Francés.

Poema de la ilustración: Rima nº 60, Gustavo Adolfo BécquerMúsica: Brian Eno, By this river