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domingo, 25 de enero de 2009

El Profeta y el Matrimonio

Susan Herbert, The Arnolfini Portrait de Jan Van Eyck Entonces, Almitra habló otra vez: ¿qué nos diréis sobre el Matrimonio, Maestro?

Y ésta fue su respuesta:

Nacisteis juntos y juntos permaneceréis para siempre.

Estaréis juntos cuando las blancas alas de la muerte esparzan vuestros días.

Sí: estaréis juntos en la memoria silenciosa de Dios.

Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.

Amaos uno a otro, pero no hagáis del amor una atadura.

Haced del amor un mar móvil entre las orillas de vuestras almas.

Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una misma copa.

Compartid vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.

Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.

Las cuerdas de un laúd están separadas, aunque tiemblen con la misma música.

Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero se adueñe de él.

Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.

Y permaneced juntos, pero no demasiado juntos.

Porque los pilares sostienen el templo, pero están separados.

Y ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.

Gibran Khalil Gibran, El Profeta

Pintura: Susan Herbert, The Arnolfini Portrait de Jan van Eyck

Escuchar: Amancio Prada, Libre te quiero

viernes, 7 de noviembre de 2008

El Profeta y los niños

Elliott ErwittY una mujer que sostenía un niño contra su seno pidió: háblanos de los niños.

Y él dijo:

Vuestros hijos no son hijos vuestros.

Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de sí misma. Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros. Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen. Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos. Porque ellos tienen sus propios pensamientos. Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas. Porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños. Pero podemos enseñalarles el camino y enseñarles a caminar. Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no busquéis el hacerlos como vosotros.

Porque la vida no retrocede ni se entretiene con el ayer. Pero podemos mostrarles un buen ejemplo de vida. Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante.

El Arquero ve el blanco en la senda del infinito y os doblega con Su poder para que Su flecha vaya veloz y lejana. Dejad, alegremente, que la mano del Arquero os doblegue. Porque, así como Él ama la flecha que vuela, así ama también el arco, que es estable.

Gibran Khalil Gibran, El Profeta
Fotografía: Elliott Erwitt
Escuchar: Crosby, Stills, Nash & Young, Teach your children