Mostrando entradas con la etiqueta Susan Herbert. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Susan Herbert. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de diciembre de 2010

Encuesta

CharlotHitchcock

El American Film Institute (AFI) confeccionó a mediados de Junio de 1998 una lista de las 100 mejores películas de la historia del cine, conmemorando el centenario del genial invento de los hermanos Lumière. La encuesta se realizó entre 1500 personajes relevantes del mundo del cine y se nominaron un total de 400 películas, realizadas entre los años 1912 y 1996, de las que salió la lista final. Esta lista está compuesta únicamente por películas americanas o con una importante participación americana en su producción, por lo que está muy lejos de ser significativa, pero representa una parte muy importante del cine mundial. Las diez primeras son:

1. CIUDADANO KANE - CITIZEN KANE (1941)
2. CASABLANCA (1942)
3. EL PADRINO - THE GODFATHER (1972)
4. LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ - GONE WITH THE WIND (1939)
5. LAWRENCE DE ARABIA - LAWRENCE OF ARABIA (1962)
6. EL MAGO DE OZ - THE WIZARD OF OZ (1939)
7. EL GRADUADO - THE GRADUATE (1967)
8. LA LEY DEL SILENCIO - ON THE WATERFRONT (1954)
9. LA LISTA DE SCHINDLER - SCHINDLER'S LIST (1993)
10. CANTANDO BAJO LA LLUVIA - SINGIN' IN THE RAIN (1952)

Ciudadano KaneLawrence de Arabia

Cantando bajo la lluviaEl graduado

CasablancaLo que el viento se llevó

El Padrino-El mago de Oz

Star Wars
Ver aquí otra clasificación por géneros: Notas de Cine

Ilustraciones: Susan Herbert

¡Que la fuerza nos acompañe!


jueves, 2 de septiembre de 2010

El Rey de los Gatos

El rey de los gatos

Ya sabemos que los gatos son animales un tanto misteriosos: van y vienen a su gusto, y ni siquiera su dueño puede saber con seguridad dónde han estado, ni a dónde piensan ir, ni mucho menos qué ideas pasan por su pequeña cabecita. No en vano, la tradición los asocia a las brujas y a los magos.

Una inquietante sospecha acerca de nuestros amigos felinos, a la cual dan forma varias leyendas y narraciones populares, es la de que llevan una vida secreta, que entre los gatos existe una estructura social compleja y análoga a la nuestra, acerca de la cual no sabemos nada porque ellos la mantienen oculta.

Dos jóvenes de Edimburgo habían alquilado una pequeña casa en un lugar remoto al norte de Escocia, para pasar allí el otoño cazando en los bosques. Junto a ellos vivía una anciana a la que habían contratado para que les hiciese la comida, así Susan Herbertcomo el gato de esta y varios perros.

Normalmente, ambos jóvenes salían a cazar juntos, pero una tarde uno de ellos prefirió quedarse en casa. Así que el otro cogió su escopeta y partió sólo en dirección al bosque, prometiendo que regresaría antes de la puesta del Sol.

Sin embargo, pasaron las horas y no aparecía. Su amigo esperaba cada vez más preocupado. Ya se había hecho de noche y quedaba muy atrás la hora habitual a la que cenaban, cuando, finalmente, el cazador regresó. Traía el rostro muy pálido y aspecto de estar exhausto. Hasta que no hubieron cenado, no accedió a contar a su amigo lo que le había sucedido. Estaban sentados frente al fuego, con los perros tumbados a sus pies y el gato negro de su cocinera adormecido entre ellos, cuando comenzó a hablar:

“Bien, quieres saber qué ha ocurrido para que haya llegado tan tarde, y te lo contaré, pero has de saber que se trata de algo tan extraño que ni yo mismo estoy seguro de que haya Susan Herbertacontecido en realidad.

Me encontraba en el camino del bosque, apenas a unos veinte minutos de aquí, cuando descendió una espesa niebla que me hizo perder completamente el sentido de la orientación. Intenté ubicarme y regresar en dirección a la casa, pero, al parecer, no hice más que adentrarme entre los árboles. Para mi desesperación, no tardó en hacerse de noche.

De repente, me pareció ver una luz moverse entre la niebla y la creciente oscuridad. Decidí seguirla a ver si me conducía a algún lugar habitado. Ya había avanzado unos cien metros tras ella cuando se apagó. Como estaba justo al lado de un roble de aspecto robusto, me subí a él a ver si desde algo más arriba era capaz de volver a divisar la misteriosa luz. Y vaya si lo hice.

Resulta que estaba justo al otro lado del árbol. Desde las ramas vi bajo mi posición ―y aún no entiendo muy bien cómo puede ser esto― lo que parecía una iglesia. Se oían cánticos, y alcancé a ver que se estaba celebrando un funeral, pues había un ataúd rodeado de antorchas.
Susan Herbert Pero quienes llevaban esas antorchas…, oh, amigo mío, no me creerás cuando te diga quiénes portaban aquellas antorchas.”

Y ahí detuvo el joven su narración, alegando que le tomaría por un loco si contaba el resto de la historia. Pero, tanto le insistió su amigo para que concluyese el relato que, al final, acabó accediendo. La expectación flotaba en el ambiente, e incluso el gato de la cocinera parecía escucharles con extremada atención, casi como si pudiese entender lo que decían.

“De acuerdo, pues esto es lo que sucedía: las manos que sujetaban las antorchas y el ataúd eran pequeñas y peludas y tenían las uñas afiladas. ¡Sus propietarios eran gatos, te lo juro, gatos! ¡Y sobre la tapa del ataúd había grabadas una corona y un cetro!”

Al decir esto, se originó un tremendo caos en la habitación: el gato negro de la cocinera comenzó a correrGarfield dando vueltas por las paredes a una velocidad inverosímil, y a los dos hombres les pareció oírle exclamar con una voz extraña pero perfectamente comprensible:

“¡Por Júpiter, el viejo Pete ha muerto. ¡Ahora yo soy el Rey de los Gatos!”.

Tras lo cual se dirigió hacia el fuego, lo esquivó con un hábil salto y desapareció chimenea arriba. Nunca más lo volvieron a ver…

Ilustraciones 2, 3 y 4: Susan Herbert

Garfield Rey por Jim Davis


Fuente: Sobreleyendas

domingo, 25 de enero de 2009

El Profeta y el Matrimonio

Susan Herbert, The Arnolfini Portrait de Jan Van Eyck Entonces, Almitra habló otra vez: ¿qué nos diréis sobre el Matrimonio, Maestro?

Y ésta fue su respuesta:

Nacisteis juntos y juntos permaneceréis para siempre.

Estaréis juntos cuando las blancas alas de la muerte esparzan vuestros días.

Sí: estaréis juntos en la memoria silenciosa de Dios.

Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.

Amaos uno a otro, pero no hagáis del amor una atadura.

Haced del amor un mar móvil entre las orillas de vuestras almas.

Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una misma copa.

Compartid vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.

Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.

Las cuerdas de un laúd están separadas, aunque tiemblen con la misma música.

Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero se adueñe de él.

Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.

Y permaneced juntos, pero no demasiado juntos.

Porque los pilares sostienen el templo, pero están separados.

Y ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.

Gibran Khalil Gibran, El Profeta

Pintura: Susan Herbert, The Arnolfini Portrait de Jan van Eyck

Escuchar: Amancio Prada, Libre te quiero

sábado, 20 de diciembre de 2008

Cumbres borrascosas

Tàssies, Emily Brontë
Las hermanas Brontë también tuvieron un gato. Se llamaba Tiger y jugaba con el pie de Emily mientras ella escribía "Wuthering Heigts" ("Cumbres borrascosas"), su única novela y un clásico de la literatura inglesa.

«Cuando un día de verano de 1847 las hermanas Brontë --Charlotte, Emily y Anne-- vieron tres soles en el cielo mientras paseaban por los páramos de los alrededores de su casa --según contó una amiga de Charlotte que las acompañaba-- no pudieron por menos que sonreír ante los buenos augurios que anunciaba este fenómeno meteorológico conocido como parhelio, que provoca que aparezcan en el cielo varias imágenes del sol reflejadas en las nubes. Las tres tenían listas ya sus novelas: "Jane Eyre", escrita por Charlotte, "Cumbres borrascosas" por Emily y "Agnes Grey" por Anne. Todas ellas fueron publicadas bajo pseudónimos que llevaban la inicial del nombre de cada una de las hermanas: Currer, Ellis y Acton Bell.

Y no le faltaba razón a Charlotte cuando escribió a sus editores que su hermana Emily no estaba hecha "de materiales ordinarios o flexibles". Y es que aquellos que conocían a Emily Jane Brontë (Thornton, 1818 - Haworth, 1848) sabían de su peculiar carácter. Tremendamente reservada, no hacía el menor esfuerzo por relacionarse Emily vista por su hermano Patrickcon otras personas. No era entre los seres humanos donde estaba en su elemento, sino en la naturaleza, con la que buscó una comunión constante. Emily era feliz siempre que pudiera vagabundear por los páramos de Haworth, en el norte de Inglaterra, donde residía desde que tenía apenas 2 años. Su figura alta y ágil podía verse a menudo acompañada de su fiel mastín, Keeper, avanzando entre las extensas praderas ondulantes de brezo y helechos, salpicadas con piedras monolíticas, o saliendo de entre la niebla.

Este amor por la naturaleza lo había heredado de su padre, un tolerante reverendo de origen irlandés. Emily era la quinta de sus seis hijos --cinco niñas y un niño--, la más bonita --decían-- y lo que más llamaría la atención de su pálido rostro serían sus hermosos ojos de un color entre el gris y el azul oscuro. Huérfana de madre a los 3 años y privada de sus dos hermanas mayores con apenas 7 por culpa de la tuberculosis, predestinada parecía estar a convertirse en institutriz o profesora. Por eso estudió dibujo, música, francés y alemán, a pesar de que nunca fue una buena estudiante porque no soportaba la rutina escolar. "Lo que más amaba Susan Herbert, Monetera la libertad", decía Charlotte de su hermana, y Emily nunca tendría madera de profesora aunque ejerciera durante un tiempo. A diferencia de sus hermanas, a Emily se le daban bien las tareas domésticas, y durante los últimos años de su vida se encargó de llevar el hogar familiar, cuidar a su padre --que sobrevivió a todos sus hijos-- y a Branwell, su alcohólico hermano.

Cuentan que hacía un pan excelente y que, mientras lo amasaba, sobre la mesa de la cocina, lápiz y papel no faltaban. Influenciada por la obra de Lord Byron, sir Walter Scott y John Milton, desde adolescente escribía poesía e historias para su mundo imaginario de Gondal, al cual también contribuyó con sus escritos su hermana Anne. Charlotte decía que Emily "no era alguien en los recovecos de cuya mente y sentimientos pudiera uno inmiscuirse sin permiso, ni siquiera las personas más cercanas y queridas". Lo sabía por experiencia. Emily descargó toda su furia en Charlotte cuando supo que esta había leído, sin querer, sus poemas, "versos condesados y lacónicos, potentes y auténticos, con una música peculiar, salvaje, melancólica, destinada a elevar el espíritu", los describía Charlotte.

Ante la insistencia de ésta, Emily --poco convencida-- accedió a publicar, en 1846, un compendio con algunos de sus poemas junto con otros de Charlotte y Anne bajo pseudónimos. Laurence Olivier y Merle Oberon, los mejores Heathcliff y CatherinePero decidida sí que estuvo a publicar "Cumbres borrascosas" (1847), novela que escribió en menos de un año. Pero de nuevo montó en cólera al enterarse de que Charlotte había revelado a sus editores la identidad que se escondía detrás de Ellis Bell. A Emily la fama no le interesaba: con su mundo imaginario le bastaba.

Cuentan que la fuerte de la familia, como decían que era, no pudo soportar la muerte de su hermano Branwell con 31 años, consumido por el alcohol y el opio. Apenas tres meses después, con una "inflamación de los pulmones" diagnosticada, murió esta escritora mística, cuyo Dios era la naturaleza y de cuyas revelaciones se nutrían su prosa y poesía. "Tendida en la ladera soleada, / sola, una tarde de verano- / Me pareció que el aire que respiraba / estaba lleno de chispas divinas / y que mi lecho de brezo estaba adornado con ese brillo celestial", escribió. Cuando murió tenía solamente 30 años y pensaba que las chispas divinas y el brillo celestial que alimentaban su obra se habían esfumado. Pero esta gran poetisa dejaba para la posteridad la inolvidable historia de Heathcliff y Catherine Earnshaw en su única novela, "Cumbres borrascosas"

Fuente: El Periódico de Catalunya

Retrato de Emily Brontë: Patrick William Brontë

Ilustraciones: Susan Herbert, Monet y Tàssies, Emily Brontë

Fotografía: película "Cumbres borrascosas", William Wyler, 1939 (para mi gusto, la mejor versión cinematográfica de la novela).
Escuchar: Kate Bush, Wuthering Heigts

jueves, 6 de noviembre de 2008

La caja de caramelos

Lady Elizabeth Delme y sus hijos de Sir Joshua Reynolds, siglo XVIIIOs presento la obra de Susan Herbert, a la que descubrí gracias a una caja de caramelos.

No suelo comprar caramelos pero al ver aquella cajita con la reproducción en la tapa de la pintura de la derecha, no pude resistirme: ¡era tan mona!... de hecho aún la conservo. Por cierto, los caramelos no eran gran cosa...

Susan Herbert es una ilustradora de gatos muy especial, la mayoría de sus pinturas son versiones gatunas de cuadros famosos en la historia del arte (Van Gogh, Monet, Goya,... ) y recreaciones de escenas de películas, en las que también sustituye a los actores y actrices por felinos.

Os aseguro que pasaréis un buen rato si miráis en estas páginas: ¡a ver cuántos originales sois capaces de adivinar!

Chris Beetles Ltd. Gallery - Susan Herbert
Narisovannye Koshki - Susan Herbert

El almuerzo de los remeros, Auguste Renoir
Escuchar: Yann Tiersen, Les jours tristes