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viernes, 22 de febrero de 2013

El Mar de John Banville VII


"Los filósofos nos dicen que los demás nos definen y nos hacen ser lo que somos."

"Al llegar a casa, nos quedamos un rato sentados fuera, en el coche, resistiéndonos a aventurarnos en lo conocido, sin decir nada, de repente desconocidos para nosotros mismos y para el otro."

"Durante un vertiginoso segundo se apoderó de mí la idea de que ya nunca más sabría que decirle, de que seguiríamos así, en esa penosa inexpresividad, hasta el final."


"En un inmundo y traidor rincón de mi corazón, naturalmente, quería que ella lo hubiera hecho, quería que todo hubiera acabado, tanto por ella como por mí."

"Hicimos lo que pudimos, Anna y yo. Nos perdonamos el uno al otro, por todo lo que no éramos. ¿Qué más podía esperarse, en este valle de lágrimas y tormentos? No pongas esa cara de preocupación, dijo Anna. Yo también te odié, éramos seres humanos, después de todo. No obstante, a pesar de todo, no puedo desembarazarme de la convicción de que me perdí algo, de que nos perdimos algo, sólo que no sé qué pudo ser."


"He llegado a comprender lo poco que la conocía, es decir, qué superficialmente la conocía, qué mal. No es que me culpe por ello. Aunque quizá debería. ¿Fui demasiado perezoso, demasiado desatento, estuve demasiado pendiente de mí? Sí, todas estas cosas, y, no obstante, no me parece que sea una cuestión de culpa, este olvido, este no haber conocido. Me imagino más bien que esperaba demasiado de ese conocer. Me conozco tan poco, ¿cómo iba  a conocer a otro?" 



John Banville
Fragmentos de "The Sea" (2005)


Pinturas:
Edward Hooper

Música:
Tom Waits, Sea of love

miércoles, 17 de octubre de 2012

Belvedere



La bebida es algo extraño. Cuando miro hacia atrás y pienso en ello, veo que todas las decisiones importantes las hemos tomado mientras bebíamos. Hasta cuando hablábamos de la necesidad de beber menos: nos sentábamos en la mesa de la cocina o en la de picnic de afuera con un cartón de seis latas o una botella de whisky. Cuando pensábamos instalarnos aquí, estuvimos un par de noches bebiendo mientras sopesábamos los pros y los contras.
Sirvo lo que queda de Teacher’s en los vasos y pongo cubitos de hielo y unos chorritos de agua.
Holly se levanta del sofá y se echa en la cama.
Pregunta:
—¿Lo has hecho con ella en esta cama?
No tengo nada que decir. Dentro de mí noto que no tengo palabras. Le alargo el vaso y me siento en la silla. Apuro mi copa y pienso que ya nunca será lo mismo.
—¿Duane?
—¿Holly?
Mi corazón late más despacio. Espero.
Holly era mi verdadero amor.


Raymond Carver
Belvedere (fragmento)

Leer el cuento completo aquí: Espacios en blanco

Pintura: Edward Hooper 

martes, 25 de enero de 2011

Boceto para el verano



Para Laura que me descubrió esta canción.

Gracias a Carmen Pascual, la autora del blog
Imagina y Crea.

lunes, 30 de marzo de 2009

Hopper y el Cine

House by the Railroad, 1925

Cati
Edward Hopper estableció un diálogo de doble dirección con las artes escénicas, en especial el cine. Cuando no estoy con humor para pintar, me voy al cine durante una o más semanas, dijo el pintor en una ocasión.

Cinematográfico es, con frecuencia, el ambiente que emana de sus escenas urbanas y rurales al tiempo que la arquitectura de las salasNew York Movie, 1939 de teatro y cine sirven de marco de otras composiciones.

En algunas de sus obras, las figuras reposan ausentes en los palcos y butacas o se esconden entre los pasillos, como la acomodadora del lienzo New York movie, de 1939, o como su despedida pictórica, Dos comediantes, en la que la pareja de actores, identificados con el propio artista y su esposa Joe, saludan al público al término de una función imaginaria.
New York Office, 1962La influencia fue mutua y la huella de Hopper sigue presente en la filmografía contemporánea.

El crítico cinematográfico del dominical The Observer se remonta a Fritz Lang para descubrir el origen de la perspectiva en picado que introduce el pintor en sus grabados de los años 20. Y reconoce que fueron los filmes de la época dorada de Hollywood, en los años 30 y 40, los que inspiraron a Hopper para pintar sus características ciudades anónimas, abstractas, solitarias.

Trasnochadores, su obra maestra de la pintura negra, surgió en respuesta a la novela de Hemingway Early Sunday Morning, 1930Los asesinos y en su adaptación al cine, el realizador Robert Siodmak reconstruye el mismo cuadro en blanco y negro. El filme marcó el principio de una apropiación artística de los tópicos y estética de Hopper, reivindicación que continúa hasta nuestros días.

Muchos de los encuadres, planos y secuencias de un sinnúmero de directores, desde los más consagrados a los principiantes o a los más inexpertos, han bebido de sus fantásticas imágenes de lugares despoblados, mujeres solitarias, luminosos faros en la costa, surtidores de gasolineras en carreteras no frecuentadas o puentes brumosos.Queensborough Bridge, 1913

Gran parte de sus cuadros son casi encuadres perfectos o una plena composición de plano cinematográfico. Igualmente, su perspectiva al pintar puentes ha ejercido una gran influencia a la hora de imaginar planos en los que presentarlos en pantalla.

Son bastantes los cineastas que han resultado influenciados en la concepción de sus planos por las obras de Hopper, por esas casas de madera medio derruidas, las capillas solitarias enmedio de los campos de trigo, los surtidores de Hotel Room, 1931gasolina en carreteras que cruzan parajes desolados, sus habitaciones de hotel con personajes que aparecen en ellas como varados, abandonados por el destino en cualquier parte, que desvían la vista hacia la ventada mirando nada, personajes sentados en la cama con la cabeza inclinada, mirando al suelo…

Precisamente son estas habitaciones de hotel, solitarias, silenciosas, ocupadas por un nómada del que nada sabemos, ni de dónde viene, ni adónde va, si es que tiene algún lugar al que ir, del que sólo deducimos su terrible soledad, son las que han creado una decisiva influencia en la concepción de la escenografía de las habitaciones de hoteles y moteles en la cinematografía norteamericana.Adam's House, 1928

Hitchcock reconoció expresamente la influencia de Hopper en la composición de sus escenarios de exteriores y en la ambientación de sus películas. De hecho a lo largo de su obra hay múltiples ejemplos de ello: la casa de los Bates en Psicosis, la vieja casona de Carlota en Vértigo, los puentes de 39 Escalones, incluso en su última película, La trama, los ambientes rurales y las viejas casas que aparecen en la película están inspiradas en la obra de Hopper, incluso en el uso del color.

Lighthouse and Buildings, Portland Head, Cap Elizabeth, Maine, 1927Pero además de Hitchcock encontramos planos inspirados en obras de Hopper en directores como Win Wenders, Brian de Palma, Terrence Malick, Arthur Penn, Wayne Wang, y una infinidad de directores menores o consagrados que prácticamente se han encontrado planos ya listos para filmar en las obras pictóricas de Edward Hopper.

Por eso, la Tate Modern de Londres honró la deuda que el cine ha contraído con el artista neoyorkino, complementando la exposición que le dedicó hace unos años, con la proyección de un ciclo (seleccionado por el director Todd Haynes) de Summer Evening, 1947películas históricas y de reciente realización estéticamente inspiradas en la obra del pintor.

Desde Gigante, el filme de George Stevens que descubrió la química del trío de actores, Rock Hudson, Elizabeth Taylor y James Dean, hasta Blue velvet, de David Lynch, pasando por los clásicos La sombra de una duda, de Alfred Hitchcock, o Matar a un ruiseñor, de Robert Mulligan, entre otras.

Artículo relacionado: Hopper y el ocaso del sueño
Escuchar: Blue Velvet, Bobby Vinton

martes, 17 de marzo de 2009

Hopper y el ocaso del sueño

Adoro a Hopper
Entre paisajes rurales y urbanos, habitados en ocasiones por figuras aisladas y siempre bañados por un atmosférico juego de luces y sombras, Edward Hopper construye su propia visión interior de la condición humana. HaceEdward Hopper, Autorretrato, 1925-1930 cómplice al espectador invitándole a observar la intimidad ajena en una serie de escenas inmortalizadas en cientos de reproducciones gráficas. Se puede decir que Hopper "investiga a través de su arte lo que significa estar vivo en el siglo XX".

Edward Hopper (1882-1967), el pintor neoyorquino, modernista por antonomasia, cuya obra se ha popularizado a través de postales, carteles y demás reproducciones gráficas, es un retratista de la condición humana, con un realismo que modeló a su propia imagen. Hopper influyó en sucesivas generaciones de artistas de todas las disciplinas, desde la pintura al Automat, 1927cine y la literatura en sus seis décadas de actividad.

La inquietud existencial asoma en trabajos estudiantiles de principios de siglo, donde surgen ya algunos de sus tópicos y obsesiones, como las figuras aisladas que dominarían su obra posterior. Dos décadas después, en una serie de pulidos grabados, producto quizá de su formación como ilustrador, explora los efectos de la luz y las sombras. "Con el tiempo, depuraría su aproximación pero empleando siempre el mismo vocabulario".

La década de los veinte fue un periodo decisivo en la trayectoria de De noche en la oficina, 1940Hopper. En 1924, cumplidos los 42 años, inauguró su primera exposición individual, renunciando entonces a su trabajo como ilustrador. Contrajo ese mismo año matrimonio con Josephine Verstille Nivison, artista de personalidad dominante que influiría enormemente en el pintor: ya no recurrió a otro modelo femenino que su esposa. "Se tomó libertades, porque las mujeres de sus cuadros nunca envejecen".

Hopper se dedicó por completo a la pintura en su madurez. El arte avanzabaDos comediantes, 1965 hacia la abstracción y el pop, pero él siguió explorando su estilo realista. Describía sus composiciones como "visiones internas" de paisajes rurales o urbanos, desérticos o con figuras anónimas, silenciosas, absortas en sus sueños. Son escenas misteriosas, tomadas y posteriormente cedidas al cine negro, en las que el argumento y su posible resolución escapa al encuadre. La farmacia en Drug Store, la chica solitaria tomando un café en la lavandería de Automat, las inquietantes gasolineras, o la calle vacía salvo por las grandes sombras de los elementos arquitectónicos de EarlyGas, 1940 sunday morning incitan a una interpretación distinta en cada persona que los mira.

Le preocupaba la intromisión de la luz artificial en la natural y, con frecuencia, incluía múltiples focos luminosos en una misma escena. Antes aprendió a colocar al espectador en una posición de voyeur, de mirón, no muy distante de la que él ocupaba respecto a sus lienzos. Así nacen algunos de sus cuadros más famosos, Morning Sun, 1952en los que el pintor observa a través de ventanas, y sin dejarse descubrir, a individuos ensimismados en sus pensamientos o mirando, a su vez, algo que escapa del marco.

Entre estos iconos, Trasnochadores (Nighthawks, 1942) ocupa una posición estelar: el bar nocturno con cuatro personajes, incluido el camarero, que no se hablan ni se miran ni se sienten vigilados. Hopper dijo que la soledad que transmiten sus personajes no era intencionada. "El espectador establece una relación con los personajes, especula sobre sus intenciones. Por eso su trabajo sigue vivo y en constante demanda. Hopper bloquea la trama de sus cuadros para forzar al visitante a seguir observando. A la larga, son las propias pinturas las que responden con sus vacíos, soledades, presencias y ausencias".

Nighthawks, 1942
Artículo relacionado: Hopper y el cine
Leer artículo completo: elpais.com
Escuchar: Bruce Springsteen, Thunder Road

miércoles, 8 de octubre de 2008

La ventana indiscreta

Edward Hooper

"Felicidad" (Raymond Carver)

Tan temprano que casi está oscuro todavía.
Me acerco a la ventana con una taza de café
y el atasco de siempre a estas horas de la mañana
en la cabeza.
Veo entonces al chico y a su amigo
calle arriba
repartiendo el periódico.
Llevan gorras y sudaderas,
uno de ellos con una bolsa al hombro.
Son tan felices
que no se dicen nada, estos chicos.
Creo que si pudieran, se cogerían
del brazo.
Es temprano por la mañana
y están haciendo esto juntos.
Se acercan, despacio.
El cielo empieza a cubrirse de luz,
aunque todavía cuelga pálida la luna sobre el agua.
Tanta belleza que, durante un instante,
la muerte o la ambición, incluso el amor,
no tienen cabida aquí.
Felicidad. Llega
de forma inesperada. Y sigue su camino, realmente.
Cualquier madrugada te lo dice.
Karina Severin
Fotografía: Karina Severin
Pintura: Edward Hooper