Mostrando entradas con la etiqueta Radiohead. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Radiohead. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de octubre de 2010

Cretino



La pasión y la música están íntimamente ligadas. La música ha inspirado al amor, y el amor a la música desde que el tiempo es tiempo. Al amor gentil, al amor fraterno o al amor religioso. Las canciones siempre han sido un instrumento para demostrar amor y desamor. ¿Quién podría decir que las cantatas de Bach no son canciones de amor? ¿Quién podría decir que no lo son las serranillas entonadas por los juglares líricos en la Edad Media?

Francamente, música y pasión resultan dos conceptos casi imposibles de separar. De hecho, creo que sería muy complicado encontrar un disco de larga duración en la historia de la música en el que no haya al menos una canción que, por algún lado o de alguna forma, esté inspirada por el amor, por el desamor, por la pasión, por el corazón, finalmente. Si la música amansa a las fieras, no es menos cierto que una buena canción, una buena letra y una buena melodía son, casi, un elemento indispensable para la transmisión de sentimientos. O al menos para potenciarlos de tal manera que se hagan casi inolvidables.



Pincha aquí para escuchar algunas de mis canciones favoritas: Canciones de Amor

Fuente: elpais.com

domingo, 5 de octubre de 2008

Los amantes que vuelan

París a través de la ventana, 1913 ESPANTAPÁJAROS 1 (OLIVERIO GIRONDO)
"No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. ¡Si no saben volar pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Esta fue y no otra la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?

¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. ¡Volando realizaba sus compras, sus quehaceres¡

Por encima de la ciudad, 1924
¡Con que impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí
lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en
hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!
El lado oscuro del corazón
Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre
? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando."

Este es uno de los poemas recitados en la película "El lado oscuro del corazón" de Eliseo Subiela (1993), una comedia romántica donde el protagonista busca a la mujer de su vida, aquella que sepa volar...

Pinturas: Marc Chagall
Música: Radiohead, Creep