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lunes, 30 de agosto de 2010

Soliloquio

Vladimir Dunjic

Hoy quiero compartir con vosotros un texto publicado por Ro (bruja curandera, escritora sensible, amante de los gatos, el arte y la vida), en su interesante Taller Literario. Gracias, Ro, por poner en palabras, --en tu caso, siempre precisas y acertadas--, esos sentimientos vitales que, estoy segura, tantos de nosotros compartimos y no acertamos a expresar.

«Estoy empapada, sumergida en algo más que mis pensamientos. Lluvia, vientos, tormenta,... con toda esa manifestación de la naturaleza y el catártico sonido del agua, ¿quién querría salir?, apetece entregarse a la lectura, a la reflexión a la contemplación, unos momentos de paz interior, de ficticia seguridad en casa.

Las personas tenemos nuestras tormentas interiores, y algunas veces no son aceptadas, en ocasiones me he advertido juzgada por no ser "eterna primavera" en mis estados de ánimo, nada extraño en una comunidad donde el disimulo es tan ponderado que degenera en hipocresía. ¿Para qué disimular?, ¿tanto es el afán de agradar?, qué pena tanta inseguridad...

RO¡Qué no!, ¡cuánta miopía! Esas actitudes crean una visión borrosa y confusión de emociones; no se puede realmente querer a alguien si no le aceptas, si no le conoces, con tormentas y floridas primaveras. Las personas somos parte de la naturaleza, tan complejas como nuestra fisiología, y eventualmente tenemos marejadas... ¡que les den!

Y de un impulso salió de la bañera.»

Pintura: Vladimir Dunjic

viernes, 27 de agosto de 2010

Poemas del milenio I

Poemas del milenio
La poesía colma tanto el anhelo estético como el de comprensión de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

Hace unos años, la editorial Debolsillo, junto con la revista Qué leer, hizo un llamamiento abierto a los lectores para que votasen su poema preferido del milenio.

Del aluvión de votos recibidos de diversos lugares del mundo, se seleccionaron los primeros cincuenta poemas más votados en este peculiar concurso, los cuales fueron editados en un volumen titulado 50 Poemas del milenio.
And the winner is...
Vladimir Dunjic

POEMA 20
Pablo Neruda (1904-1973)

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

(de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, 1924)


Pintura: Vladimir Dunjic

Escuchar el poema cantado por Paco Ibáñez:


martes, 24 de agosto de 2010

Miradas de mujer

Vladimir Dunjic

Vladimir Dunjic
es un artista serbio nacido en Cacak en 1957. Graduado en bellas artes, es miembro de la academia serbia de Bellas Artes desde 1982. Ha participado en varias exposiciones individuales y colectivas y actualmente trabaja como artista independiente en Belgrado.

Sus pinturas me fascinan, sobre todo sus miradas de mujer: profundas e intensas, algunas están ocultas detrás de los velos de diferentes culturas, pero todas ellas te atrapan y te arrastran, aunque no sepas adónde te llevarán...

Vladimir Dunjic

Te vi un punto y flotando ante mis ojos
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura orlada en fuego
que flota y ciega si se mira al sol.

A dondequiera que la vista clavo
torno a ver sus pupilas llamear;
mas no te encuentro a ti, que es tu mirada,
unos ojos, los tuyos, nada más.

De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir:
cuando duermo los siento que se ciernen
de par en par abiertos sobre mí.

Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer:
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero adónde me arrastran no lo sé.

Gustavo Adolfo Bécquer, Rima LXXII

Vladimir Dunjic

Tus ojos son la patria
del relámpago y de la lágrima,
silencio que habla,
tempestades sin viento,
mar sin olas, pájaros presos,
doradas fieras adormecidas,
topacios impíos como la verdad,
otoño en un claro del bosque
en donde la luz canta en el hombro
de un árbol y son pájaros todas las hojas,
playa que la mañana
encuentra constelada de ojos,
cesta de frutos de fuego,
mentira que alimenta,
espejos de este mundo,
puertas del más allá,
pulsación tranquila del mar a mediodía,
absoluto que parpadea, páramo.

Octavio Paz

Vladimir Dunjic

Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan,
hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,
hay ojos que ríen -risa placentera,
hay ojos que lloran -con llanto de pena,
unos hacia adentro -otros hacia fuera.

Son como las flores -que cría la tierra.
Mas tus ojos verdes, -mi eterna Teresa,
los que están haciendo -tu mano de hierba,
me miran, me sueñan, -me llaman, me esperan,
me ríen rientes -risa placentera,
me lloran llorosos -con llanto de pena,
desde tierra adentro, -desde tierra afuera.

En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,
vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,
en tus ojos muero, -mi casa y vereda,
tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.

Miguel de Unamuno

Vladimir Dunjic

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.

Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.

Hajo rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellan como mi alma cuando te amo.

Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.

Pablo Neruda, Poema 7

Vladimir Dunjic

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
-esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo-. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.

Cesare Pavese

Vladimir Dunjic

Escuchar (después de la publi): Chingón, Malagueña