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jueves, 2 de diciembre de 2010

Publicidad



"Los animales, a través de su ternura y la sensibilidad que transmiten, son utilizados en la publicidad para ser los protagonistas de las historias con el fin de posicionar o reposicionar sus productos, de esta manera se aseguran llegar mas fácilmente a sus públicos" (Mª Eugenia Fabiano, Ternura garantizada: los animales en la publicidad)



Desde los tiempos de Steinlen, muchas campañas publicitarias utilizan animales para vender o promocionar sus productos, hasta el punto de que algunos se han convertido en estrellas de la pequeña pantalla.

Por ejemplo, Rodolfo, el langostino de Pescanova, el perro Pancho de la lotería, el erizo de Génesis, los gatos de Mixta Mahou, perro de Scotex, o los gatos de Ikea del vídeo, por citar sóloSteinlen algunos.

Los animales se han convertido en actores principales de los anuncios. Y lo han hecho en todas sus variables: mascotas virtuales, dibujos animados, animales reales... Todo vale para llamar la atención del público y despertar su sensibilidad.

Y es que ésa es precisamente una de las principales razones de que los creativos acudan a estos personajes: “tocan la parte tierna de la gente y además, según como se usen pueden ser graciosos, contar historias, moverse…”.

Nadie duda de que los animales dan mucho juego y tienen grandes ventajas sobre sus competidores porque no presentan los inconvenientes que puedan tener éstos: las personas envejecen, los famosos pueden protagonizar algún escándalo cuya asociación perjudique al producto, los dibujos animales dan una imagen infantil de la marca...

Los animales se libran de todos estos inconvenientes y además llaman la atención de la audiencia, un valor añadido imprescindible, para destacar entre la creciente saturación publicitaria que nos inunda.



Fuente:
elmundo

miércoles, 9 de junio de 2010

Belle Epoque

Steinlen, Le chat noire gaudeamus

Sin quererlo expresamente, está siendo la semana de Théophile Alexandre Steinlen: él ha sido el encargado de decorar los dos últimos artículos de este blog y desde hace tiempo le debía un homenaje. Allá va.
Théophile Alexandre Steinlen (Lausana, 1859-París, 1923) fue un artista popular, protagonista de su época y testimonio de su tiempo. Es el artista por excelencia de la Belle Epoque surgida del Segundo Imperio y de la Comuna, que estalló cuando él tenía once años.

Reflejó en su obra el mundo del espectáculo, de los placeres, del cabaret, dibujó estilizados gatos y gallos, pero sobre todo plasmó el drama de la guerra y del proletariado.

Steinlen practicó la pintura pero, por encima de todo, fue uno de los protagonistas de las artes gráficas del paso del siglo XIX al XX, un momento en que se va consolidando el cartelismo, la prensa ilustrada y, en general, todo aquello relacionado con el papel impreso.


SteinlenSteinlen, Tournée du chat noirSteinlen

Su trayectoria se inicia en 1881 cuando llega al barrio de Montmartre del París cosmopolita. Entonces Montmartre era una fiesta y un centro cultural a la vez. Los cabarets y su entorno atraían a la aristocracia y a la burguesía bohemia ávida de diversión, pero también a los artistas y a los poetas. Porque el cabaret acabó por ser una plataforma de producción y difusión cultural; se transformó en un centro alternativo y emisor de la cultura viva. Ejemplo de ello es Le Chat Noir, cabaret pero también revista ilustrada subvencionada por el mismo empresario, para el cual Steinlen realizó carteles y colaboró como dibujante.

SteinlenSteinlen

Sin embargo la labor de Steinlen posee otras muchas facetas. Así, desarrolla una actividad importante en el ámbito de la publicidad y el cartelismo o en la ilustración de libros de bibliófilo. Una de las dimensiones más valoradas hoy en día es su vertiente como ilustrador de los conflictos sociales y políticos, faceta que curiosamente es paralela y convive con su actividad como publicista y otros trabajos ajenos a lo que podemos denominar sensibilidad social.

Como diría Baudelaire, Steinlen fue uno de esos cronistas de la pobreza y de la vida Steinlen, Le chemineauhumilde. Fue un pintor moderno, muy concienciado con su momento y decidido a tomar partido de la vida que le había tocado vivir, en un mundo que estaba cambiando y que necesitaba una nueva forma de verse y de ser expuesto, sin eludir aquellos aspectos que pudieran ser menos agradables.

En este sentido, la Gran Guerra, episodio muy importante en la vida de Steinlen refleja esa intención del artista por desmitificar la realidad que otros habían intentado enaltecer. La guerra es ahora el lugar deSteinlenl dolor y de la muerte, la causa de un gran sufrimiento. También cambia la mirada a la hora de mostrar a las mujeres en la intimidad de sus habitaciones, a los mendigos, a los obreros, a las lavanderas o a las prostitutas. Todos ellos constituyen la galería de personajes que más y mejor retrata Steinlen en su obra, convirtiéndolos en héroes anónimos.

No debemos pasar por alto otro de sus motivos favoritos: los gatos, en alusión al Montmartre más salvaje y a su identificación como emblema de la libertad. No en vano era el símbolo del cabaret de Chat Noir, inmortalizado en numerosos carteles y lugar de encuentro de artistas, que encontraría su continuidad en el modernismo catalán y en Els Quatre Gats, círculo en el que Steinlen era muy valorado.

Escuchar: Jacques Offenbach, Orfeo en los Infiernos

martes, 8 de junio de 2010

El viento

T. A. Steinlen

«¡Niña!, niña gentil, levanta tu cabeza; déjame en paz besar tu frente, en tanto que agito tus cabellos. Niña agentil, escúchame, que yo sé hablar también y te murmuraré al oído frases cariñosas.

Tengo miedo. ¡Aire de la noche, aire de perfumes, refresca mi frente, que arde! Dime algo que me infunda valor, porque mi espíritu vacila.

Yo soy el aire que mueven los ángeles con sus alas inmensas al cruzar por el espacio. Yo amontono en el Occidente las nubes que ofrecen al sol un lecho de púrpura, y traigo al amanecer, con las neblinas que se deshacen en gotas, una lluvia de perlas sobre las flores. Mis suspiros son un bálsamo; ábreme tu corazón y le inundaré de felicidad.

Suspiros del viento, yo os conozco. vosotros me acariciabais dormida cuando, fatigada del llanto, me rendía al sueño en mi niñez, y vuestro rumor se me figuraban las palabras de una madre que arrulla a su hija.

Yo vengo de vagar por la llanura, y como la abeja que vuelve a la colmena con su botín de perfumadas mieles, traigo suspiros de mujer, plegarias de niño, palabras de casto amor y aroma de nardos y azucenas silvestres. Yo no he recogido a mi paso más que perfumes y ecos de armonías; mis tesoros son inmateriales, pero ellos dan la paz del alma y la vaga felicidad de los sueños venturosos.

El agua lame la tierra, y vive en el cieno; yo discurro por las regiones etéreas, y vuelo en el espacio sin límites. Sigue los movimientos de tu corazón, deja que tu alma suba como la llama y las azules espirales del humo. Desdichado el que teniendo alas desciende a las profundidades para buscar oro, pudiendo remontarse a la altura para encontrar amor y sentimiento. Vive oscura como la violeta, que yo te treaeré en un beso fecundo el germen vivificante de otra flor hermana tuya, y rasgaré las nieblas para que no falte un rayo de sol que ilumine tu alegría. Vive oscura, vive ignorada, que cuando tu espíritu se desate, yo lo subiré a las regiones de la luz en una nube roja.»

Gustavo Adolfo Bécquer, El gnomo (fragmento)

Pintura: Théophile Alexandre Steinlen, Gato al claro de luna

Escuchar: Kansas, Dust in the wind

lunes, 7 de junio de 2010

Nadie es una isla


«¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?
Nadie es una isla, completo en si mismo.
Cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.
La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti.»

John Donne, Devociones para ocasiones emergentes (fragmento)

Pintura: Théophile-Alexandre Steinlen, La apoteosis de los gatos

Escuchar: The Byrds, Chimes of freedom

domingo, 26 de octubre de 2008

Arte publicitario

Le chat noir de Alexandre SteinleinEl final del siglo XIX y principio del XX fue la época dorada del cartelismo, una novedosa forma de expresión artística que mezclaba publicidad y arte.

En esa época nacieron nuevas técnicas publicitarias de la mano del industrialismo y cuyo soporte eran los carteles. La primera publicidad de masas era un arte nuevo que abandonaba los museos para abrirse a la luz de la calle y hablar a todos los ciudadanos por igual, sin distinción.

Fue una auténtica revolución, difícil de imaginar hoy en día, cuando los viejos carteles y la cultura de masas hace ya tiempo que entraron en los museos, aunque aún hoy deslumbran por la eficacia de su mensaje, su rico colorido y su anecdotario costumbrista.

Cartel para NestléSe trata de un arte íntimamente relacionado con el lujo y los placeres de la vida. La entrada del cuerpo femenino como reclamo publicitario data de entonces. La corrección política todavía no se había inventado y la utilización de la mujer para fines publicitarios, lejos de considerarse reaccionaria, era entendida en ese momento como expresión de libertad y atrevimiento.

Y por supuesto, también irrumpe con fuerza en el cartel publicitario el ámbito del deporte, que en ese momento empieza a conferir estatus social a quien lo practica.

El modernismo ilustraba la portada de una revista, la etiqueta de una bebida de moda, una marca de velocípedos o el anuncio de un tratamiento para la sífilis. La vida cotidiana tomaba el arte al asalto y artistas como Alexandre Steinlein, Santiago Rusiñol, Ramón Casas, Alphonse-Marie Mucha o Maxfield Parris abrían unos senderos que dejarían expedito el camino de las vanguardias (por ejemplo, Joan Miro y Andy Warhol, que defendieron un arte popular y seriado).

Escuchar: Alaska y Dinarama, Bote de Colón