martes, 6 de marzo de 2012

Un adiós especial

Joyce Farmer, Un adiós especial
«Qué jodido es morirse. Sabemos que pasará, que es la gran verdad de la vida, pero sigue siendo jodido. Es curioso: de niños nos aterra, tenemos esos primeros contactos con la muerte en forma de entregas casi programadas que van acercándonos a la madurez a empujones. La muerte de una mascota, la del familiar lejano que no conocíamos, la más directa de un abuelo… poco a poco, vamos asumiendo lo inevitable de la muerte y, quizás por esa imposible lucha, aparcamos el tema en nuestra muerte como un asunto a tratar más tarde. Importante, claro, pero que contra más tarde lo abordemos, mejor. Hasta que llega un punto sin retorno en el desarrollo de la persona: la muerte de los padres. Es el momento en que nos damos cuenta de que, definitivamente, somos los siguientes, que ya no hay nadie entre nosotros y la dama blanca. Que vamos cuesta abajo. Es el momento en que somos conscientes de qué significa envejecer. Contar todo esto desde el sentimiento íntimo es jodido. Muy jodido. Se debe luchar contra muchos sentimientos, algunos tan primitivos como incontenibles; otros, producto de una reflexión que obliga a una siempre dolorosa introspección.»

Un adiós especial, de Joyce Farmer es la crónica gráfica de los cuatro últimos años de las vidas de Lars y Rachel, los padres de la autora, una pareja de ancianos que pasan el tiempo queJoyce Farmer, Un adiós especial les queda en su pequeña casa del sur de Los Ángeles. Una historia que aborda los retos, humillaciones, terrores, frustraciones y derrotas de la vejez y la muerte, pero también honra el valor, el humor, el amor y la resistencia de esta pareja y de su familia.

Conmovedora, patética y muy dolorosa (no me extraña que le llevara tanto tiempo su creación, trece años nada menos), la lectura de esta novela ha sido para mí una experiencia catártica.

Como escribe Álvaro en su reseña para La Cárcel de Papel, «me cuesta imaginar lo difícil que ha tenido que ser despojar los hechos de los sentimientos, analizar los recuerdos para apartar el dolor y dejar sólo la exposición veraz de lo ocurrido, evitar la tentación constante de la reflexión particular, de la expresión de la pena íntima. Pero Farmer lo consigue y narra con minuciosidad profiláctica todo el procesoJoyce Farmer, Un adiós especial de degeneración de dos personas: la pérdida de memoria, la caída en la dejadez, la depresión, el olvido, el dolor, la muerte. (...)

Y el efecto no pude ser más letal: ante la presentación fría de los acontecimientos, el lector no puede más que acudir a la identificación. Todo aquél que haya pasado por la muerte de un padre o una madre verá lugares comunes: la negación de la enfermedad, la dejadez del enfermo hacia sí mismo…»

Recuerdos dolorosos que en mi caso he hecho lo imposible por enterrar. Aprovechando de nuevo la magnífica reseña de Álvaro, «estuve un buen rato acordándome de unos años terribles que, casi día por día, estaban en ese tebeo, en esas viñetas. Y mira que me jodió.»

Fuente citada: La Cárcel de Papel

6 comentarios:

Gema dijo...

Q es un libro de viñetas?muy interesante la temática y ameno el formato, se puede encontrar en cualquier librería?

Cati dijo...

Es lo que se llama ahora una novela gráfica. Yo lo cogí en la biblioteca, seguro que lo encuentras en una librería grande o en una especializada en comic. Saludos.

Gema dijo...

Ok.Gracias.

Molly dijo...

Great articles! Thanks for sharing!GHD i Norge

Cati dijo...

Thanks!

Cati dijo...

No creo que al final todo haya sido nada, algunas cosas sí, otras habrán valido la pena, aunque podamos sentir al final que no han sido las suficientes.