
"Con 92 años, en 1976, inició una serie de fotografías de ancianos que la muerte le impidió acabar. El proyecto da idea de la vitalidad y el afán de innovación que acompañaron a esta mujer desde que en 1906 compró su primera cámara. Para entonces, Imogen Cunningham (1883 Oregón - 1976, San Francisco) se había convertido en una de las artistas más influyentes e imitada por varias generaciones de jóvenes fotógrafos. Los interiores de sus sorprendentes desnudos, sus personajes de la calle o sus retratos de celebridades, formaban ya parte de la historia de la fotografía.
Estudiante de química, recurrió a la enseñanza por correspondencia para desentrañar el manejo de las cámaras. Un autorretrato desnuda en el campus

En sus comienzos, se muestra su pasión por el paisaje y su gusto por los juegos de luces y sombras sobre las arboledas. La arquitectura y las caprichosas formas de los edificios industriales de mediados del XX tampoco escaparon a la mirada de Imogen, una devoradora infatigable de imágenes y una experimentadora contumaz.


Las composiciones abstractas y cubistas con vegetales y personas se alternan en su obra con personajes de calle, niños y mayores, a los que Cunningham realiza sus famosas fotografías robadas. No obstante, su obra más conocida son los retratos realizados para Vanity Fair en los que aparecen los nombres de los más adorados del cine, el teatro y la danza del siglo XX."













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Fuente: elpaís.com
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