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lunes, 3 de mayo de 2010

El actor al que aburría el cine

Amor correspondido
«Marlon Brando le enseñó al mundo que la mantequilla no sólo servía para untarla en las tostadas y lo hizo, no en los momentos gloriosos de sus camisetas sudadas, las cazadoras de cuero y las viriles camisas de estibador, sino cuando ya estaba fondón y bastante calvo. Escribiendo estas líneas me han entrado muchas ganas de volver a ver El último tango en París. De comprobar si aquella melancolía y soledad, mezcladas con sexo, que emborrachaban al espectador siguen en pie. Si continúa siendo una de las composiciones más hermosas sobre la madurez y el tormento de existir que se haya hecho en el cine. Y no habría sido posible sin esta criatura dolida, de 47 años, que llegaba de un largo viaje de relaciones tormentosas y de éxito y fracaso, o por lo menos de olvido profesional, hasta que Coppola lo recuperó para El Padrino. Estamos hablando de 1972, cuando para los españoles lo verde aún empezaba en los Pirineos. Cuántas Paul en El último tango en Parísexcursiones se hicieron para ver a Brando bailar un tango que recordaba lo que no habíamos vivido. Bertolucci tuvo mucha suerte, se encontró con un tesoro en sus manos, con una bomba emocional, con alguien que tenía una soberbia capacidad para ser real. Brando no se escamoteaba. Acostumbraba a ser como era, mostraba su verdadera naturaleza aunque se hiciera aborrecer. Y éste es un legado impagable porque si algo necesitamos de los demás es saber cómo son de verdad para poder saber cómo somos nosotros. No necesitamos modelos ideales, sino reconocernos. Bertolucci aprovechó estas cualidades y le dejó improvisar y que echase mano de su propia experiencia en el numerito de la mantequilla o el corte de uñas de Maria Schneider. Le dejó ser. Y se lo agradecimos. Por fin ponía ante nuestros ojos lo incómodo y ese algo rancio de la realidad que finamente llamamos desolación y el desesperante Don Corleone en El Padrinodeseo de compartirla con alguien.

Marlon Brando tiene todo mi respeto. Como actor no fue complaciente con su talento. Era perfeccionista, buscaba mejorar sus personajes y se peleaba con guionistas, directores y con quien hiciese falta. Se entregó con generosidad y ambición a su tarea. No quería dar gato por liebre. Muchos tendrían que aprender de él en lugar de despacharlo con una frase perdonavidas cuando no de absoluto desprecio. Nunca he entendido estos juicios tan severos hacia un hombre que, vista su carrera con distancia, tuvo más sinsabores e indiferencia de los que se merecía. Elia Kazan que lo dirigió mucho y habla bastante de él en el libro de entrevistas "Mis películas", comenta de forma conmovedora: "Brando tenía una vulnerabilidad casi total. Cuando estaba tierno parecía que pudieras meter la mano en su interior. Es que es tan suave, Stanley Kowalsky con el resto del reparto de Un tranvía llamado      deseose abre tanto. Yo estaba convencido de que tenía las escenas de amor en su interior".

¿Quiere esto decir que me habría gustado conocerle, cruzármelo en mi camino? Probablemente, no. A pesar de la opinión de Kazan, debía de ser una persona demasiado difícil, egosexual y con una personalidad invasiva. Excesivo magnetismo. Fuerza grado diez. Sería imposible no enamorarse de él. Y ahí radicaba la perdición de todos los que le rodeaban. No podían seguir viviendo como si no lo hubiesen conocido. Por lo que cuentan sus exóticas mujeres, la relación que establecía con ellas, o ellas con él, eran enfermizas cuando no odiosas. Y por el trato o falta de trato que tuvo con sus hijos, también nos podemos alegrar de que no haya sido nuestro padre. En definitiva, no parece que fuese Coronel Kurtz en Apocalyse nowderrochando armonía y buen rollo con las personas con las que convivía ni tampoco con las que trabajaba. Y eso que era simpático y le encantaba gastar bromas, aunque a veces tan pesadas que le sirvieron para que lo expulsaran de la academia militar en que lo ingresó su padre con la esperanza de enderezarle. O el desconcierto y cabreo que provocaba en los directores y compañeros de las películas en que trabajaba. Hay bastantes anécdotas sobre este entretenimiento que le valió los títulos de patán y memo entre la prensa, con la que por cierto nunca se llevó muy bien. Tropezones como la legendaria entrevista que le propinó un malévolo Truman Capote, donde quedaba retratado como machista y despiadado, le fueron haciendo más mordaz y huraño. Entre todos ellos, sus esposas y él mismo nos han legado una imagen que nos anima a creernos Johnny en Salvajemejor que él. Y es que es muy fácil caer en la tentación de darles lecciones a los demás de cómo vivir, cuando para vivir la vida de Marlon Brando habría que ser precisamente él.

En cualquier caso, aún hoy consigue provocarnos. Provoca con la mirada desafiante y la salvaje sensualidad de su juventud y provoca con el abandono y la deformidad de su vejez. Siempre provoca, siempre molesta. Siempre logra que nos sintamos incómodos. Nunca ha habido un término medio en él en que apaciguar nuestra mirada. Siempre los extremos: el irritante atractivo que no podemos tocar ni disfrutar y la gordura en pantalla grande, el deterioro a lo bestia para que contemplemos en vivo lo que es la vida. Machacarse comiendo toneladas de helado para acelerar el proceso. Pasamos en la misma persona de camisetas ajustadas que pone nerviosa mirarlas a una mole cubierta por una funda de monovolumen.

Desde luego, su biografía va dejando un rastro de daños colaterales con sabor a tragedia griega. Esposas y amantes dolidas, tal vez humilladas, hijos (unos once) faltos de él, algunos Terry Malloy En la ley del silenciode ellos bastante desquiciados, como Christian, que dio lugar a las lastimosas apariciones de Brando en los tribunales en que se juzgaba a su hijo por la muerte del marido de su hermanastra Cheyenne, que años más tarde acabó suicidándose. También intentó suicidarse la madre de Christian y alguna que otra amante. Por no hablar de los amigos íntimos que acabaron enganchados a las drogas o el alcohol. ¿Pero vamos a culparle a él de todo? ¿Tal era la dependencia que creaba en los demás que anulaba su voluntad? Su problema era que no llegaba a sentirse cómodo ni aun cuando estaba satisfecho por los éxitos logrados en su carrera, ni aun cuando seducía a mujeres y hombres y se sentía deseado y querido. Ni siquiera el tan venerado por él psicoanálisis lograba adaptarle. Decía algo que nos puede poner sobre la pista: "Todo pasa. Nada dura más que un rato. Si aprendes esto, la vida se hace más fácil". Quizá esta lección la aprendió en el hogar, al ser testigo de cómo su madre, a la El mejor actor del mundoque adoraba, iba despegándose de sus maravillosas ilusiones por el teatro y por la vida artística e iba uniéndose a la bebida. Cuando Brando se marchó a Nueva York, siguiendo el rastro de sus hermanas, llevaba como capital el teatro con el que su madre soñaba, la mediocridad de su padre y la lección aprendida de ver cómo un ser querido se iba perdiendo en su propia debilidad. Con este equipaje, más su furia y un toque de Actor's Studio, sólo tenía que dejarse querer por nada menos que Elia Kazan y Tennessee Williams para llegar al fondo de nosotros con un simple fruncido de entrecejo. De nuevo Kazan dice de él: "No había nada que hacer con Brando que pudiera compararse con lo que él podía hacer consigo mismo. En aquellos tiempos era un genio".

El personaje de Stanley Kowalski, en Un tranvía llamado deseo, también contribuyó a alimentar una imagen de una carnalidad tan arrolladora que llega a crear melancolía en los demás. Aunque puede que lo que atrajese fuera esa amargura interna que lo hacía inaccesible. Fue un precursor en todo, en la estética de la camiseta pegada a los músculos, en la Actor's studio: Elia Kazan, Marlon Brando, Julie Harris y James   Deanchupa de cuero y la gorra ladeada (Salvaje), en atreverse con el militar homosexual de Reflejos en un ojo dorado, personaje que echó para atrás a otros duros como Robert Mitchum. En los modales rebeldes. Se sentía tan imitado que dijo de James Dean al ver Al este del Edén: "Parece que lleve mi último guardarropa y que use el talento de mi último año". También en lo político se manifestó enseguida contra las injusticias sociales, el racismo, contra la pena de muerte y a favor del indio americano. El problema es que pocos se tomaron en serio la recogida de su segundo Oscar por Pequeña Pluma. Hacía las cosas y ejercía la crítica de tal modo que no caía tan bien como las giras por el Tercer Mundo y por la pobreza que ahora tan de moda están entre las gentes de Hollywood y que más que nada sirven para lavar la imagen y para promocionar. Marlon Brando irritaba y lo pagó con altibajos en su carrera. Y continúa molestando, pero atrae. A veces me atrae hasta el desprecio con que mira. Murió el verano pasado.»

Clara Sánchez, publicado en el periódico El País el 05/08/2005

Escuchar: The Doors, The End

domingo, 31 de agosto de 2008

No es nada personal, sólo negocios

Don CorleoneUna de las imágenes míticas de "El Padrino" (Francis Ford Coppola, 1972) es ésta de Marlon Brando al principio de la película.

El gato que sostiene en sus manos Don Corleone no estaba en el guión. Simplemente, el gato apareció por el plató y a Brando le pareció buena idea llevarlo encima la primera vez que se veía a su personaje. Coppola estuvo de acuerdo y la imagen del padrino con el gato es una de las más famosas de la historia del cine.

Y todo porque al minino en cuestión le apeteció pasearse por el set de rodaje…

(ésta va por ti, Laura Mari)

Escuchar aquí: tema central de El Padrino tocado por Slash

martes, 14 de diciembre de 2010

Encuesta

CharlotHitchcock

El American Film Institute (AFI) confeccionó a mediados de Junio de 1998 una lista de las 100 mejores películas de la historia del cine, conmemorando el centenario del genial invento de los hermanos Lumière. La encuesta se realizó entre 1500 personajes relevantes del mundo del cine y se nominaron un total de 400 películas, realizadas entre los años 1912 y 1996, de las que salió la lista final. Esta lista está compuesta únicamente por películas americanas o con una importante participación americana en su producción, por lo que está muy lejos de ser significativa, pero representa una parte muy importante del cine mundial. Las diez primeras son:

1. CIUDADANO KANE - CITIZEN KANE (1941)
2. CASABLANCA (1942)
3. EL PADRINO - THE GODFATHER (1972)
4. LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ - GONE WITH THE WIND (1939)
5. LAWRENCE DE ARABIA - LAWRENCE OF ARABIA (1962)
6. EL MAGO DE OZ - THE WIZARD OF OZ (1939)
7. EL GRADUADO - THE GRADUATE (1967)
8. LA LEY DEL SILENCIO - ON THE WATERFRONT (1954)
9. LA LISTA DE SCHINDLER - SCHINDLER'S LIST (1993)
10. CANTANDO BAJO LA LLUVIA - SINGIN' IN THE RAIN (1952)

Ciudadano KaneLawrence de Arabia

Cantando bajo la lluviaEl graduado

CasablancaLo que el viento se llevó

El Padrino-El mago de Oz

Star Wars
Ver aquí otra clasificación por géneros: Notas de Cine

Ilustraciones: Susan Herbert

¡Que la fuerza nos acompañe!


martes, 3 de marzo de 2009

Espero que haya alguien

Antony & The Cat
El cantante, pianista y compositor inglés Antony Hagerty, líder de Antony & the Johnsons, descubrió al mundo su drama personal en el 2005 con su segundo álbum, "I Am a Bird Now", en el que refería las dificultades de una mujer atrapada en un cuerpo de hombre. El piano y el violín mecían con dulzura la crudeza de las letras. El lamento de su voz estremecía y su historia evidenciaba los prejuicios sobre la homosexualidad.

Con el apoyo de David Tibet, que publicó su Candy Superstardebut, y de su padrino Lou Reed, su esfuerzo fue recompensado con el reconocimiento internacional y ventas millonarias. Su voz temblorosa y sus peculiares aullidos, deslizándose sobre su piano, hicieron que Laurie Anderson dijera de él que "todas las emociones del planeta se encuentran en su increíble voz".

Yo lo escuché por primera vez en la película "La vida secreta de las palabras" de Isabel Coixet, en cuya banda sonora destaca poderosamente la famosa "Hope there's someone", del segundo trabajo del grupo, una canción capaz de emocionar hasta las lágrimas. Por cierto, el vídeo recrea la portada del disco en la que aparece la fallecida superstar de Andy Warhol, Candy Darling.

Hace poco se ha publicado el tercer disco del grupo, titulado "The Crying Light". Habrá que oirlo...



Hope there's someone / Espero que haya alguien
Who'll take care of me / que cuide de mí
When I die, will I go / cuando yo muera, me iré.

Hope there's someone / Espero que haya alguien
Who'll set my heart free / que libere mi corazón,
Nice to hold when I'm tired / agradable de abrazar, cuando esté cansado.

There's a ghost on the horizon / Hay un fantasma en el horizonte
When I go to bed / cuando me voy a la cama
How can I fall asleep at night / ¿cómo podré dormir al llegar la noche?
How will I rest my head / ¿cómo descansará mi cabeza?

Oh I'm scared of the middle place / Oh, estoy asustado del lugar en el medio
Between light and nowhere / entre la luz y ninguna parte.
I don't want to be the one / No quiero ser el que sea
Left in there, left in there / allí abandonado, allí abandonado.

There's a man on the horizon / Hay un hombre en el horizonte,
Wish that I'd go to bed / desea que me vaya a la cama.
If I fall to his feet tonight / Si sucumbo a sus pies esta noche
Will allow rest my head / ¿permitirá que descanse mi cabeza?

So here's hoping I will not drown / Así que ahí está esperando que no me asfixie
Or paralyze in light / o me paralice en la luz.
And godsend I don't want to go / y como un regalo del cielo no quiero irme
To the seal's watershed / al momento decisivo sellado.

Hope there's someone / Espero que haya alguien
Who'll take care of me / que cuide de mí
When I die, Will I go / cuando muera, cuando me vaya.

Hope there's someone / Espero que haya alguien
Who'll set my heart free / que libere mi corazón
Nice to hold when I'm tired / y me abrace cuando esté cansado.

Fotografía de Antony Hagerty: Nick Wilson
Fotografía de Candy Darling: Peter Hujar

viernes, 26 de diciembre de 2008

¿Estás hablando conmigo?

Robert, ¿qué coño haces?

Aunque se empeñe de tanto en tanto en castigarnos con su particular colección de muecas (levanta las cejas, sube el labio inferior sobre el superior, ladea la cabeza y se encoje de hombros con los brazos abiertos) en películas infumables como "Una terapia peligrosa", "Nadie es perfecto", "Frankestein" y otras que recordar no quiero, Robert de Niro es uno de los grandes actores norteamericanos de todos los tiempos, con interpretaciones soberbias en películas memorables ("El Padrino II", "Toro Salvaje", "El cazador", "Novecento", "Érase una vez en América", "Heat", "Uno de los nuestros".., por citar sólo unas pocas).

Y como es cierto que las primeras veces son inolvidables, aquí tenéis el primer monólogo (voz Taxistaen off) de la primera película que vi de él: personaje Travis Bickler, película "Taxi driver", director Martin Scorsese, guión Paul Schrader, música Bernard Herrmann, año 1976. Una obra maestra.

«Gracias a Dios por la lluvia, que ha limpiado toda la basura y la suciedad de las aceras. Ahora trabajo muchas horas. De las 6:00 PM hasta las 6:00 AM. A veces, incluso hasta las 8:00. 6 días a la semana. A veces, incluso 7 días a la semana. Son muchas horas, pero me mantiene muy ocupado. Gano de $300 a $350 a la semana. A veces más, cuando no enciendo el contador. Por la noche, salen todos los animales. Putas, pordioseros, sodomitas, travestidos, maricones, drogadictos, toxicómanos. Todo es asqueroso y venal. Algún día, una lluvia de verdad se llevará toda esta basura de las calles.»

Banda sonora: Bernard Herrmann, Taxi driver