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sábado, 11 de octubre de 2008

Chandler, el simple arte de escribir

Chandler y su secretaria"Un hombre llamado Inkstead me sacó algunas fotos para Harper´s Bazaar hace un tiempo (nunca pude descubrir por qué) y una, la que yo estaba con mi secretaria sentada sobre mis rodillas, salió realmente muy bien. Cuando reciba la docena que pedí le enviaré una.

Quizá convenga aclarar que la secretaria es una gata persa negra, de catorce años, y la llamo así porque ha estado conmigo desde que empecé a escribir, por lo general sentándose sobre el papel que quiero usar o los escritos que quiero revisar, a veces saltando sobre la máquina de escribir y a veces mirando tranquilamente por la ventana desde un rincón del escritorio, como diciendo: Lo que estás haciendo es una pérdida de tiempo, compañero .

Su nombre es Taki (originariamente era Take, pero nos cansamos de explicar que era una palabra japonesa que significa bambú, y debe pronunciarse en dos sílabas), y tiene una memoria como ningún elefante puede haber intentado tenerla.

Por lo general es cortésmente distante, pero de vez en cuando se pone de humor discutidor y habla durante diez minutos sin parar. Ojalá yo supiera lo que está diciendo, pero sospecho que se resume en una versión muy sarcástica de: Podrías hacerlo mejor.

He amado a los gatos toda mi vida (no tengo nada contra los perros salvo que necesitan mucha diversión) y nunca he podido entenderlos del todo. Taki es un animal completamente aplomado y siempre sabe a quién le gustan los gatos, nunca se acerca a alguien a quien no le gustan, y siempre va directamente hacia cualquiera, por tarde que llegue y desconocido que sea, que Marlowe trabajandorealmente los quiera. No pasa mucho tiempo con ellos, no obstante, se limita a un monto moderado de caricias y juegos.

Tiene un truco curioso (que puede o no ser excepcional), y es que nunca mata a ninguna presa. Las trae vivas y deja que uno las tome. En diversas ocasiones ha traído a la casa presas como una paloma; un loro azul y una gran mariposa. La mariposa y el loro estaban enteramente indemnes y siguieron su vida como si nada hubiera pasado. La paloma le dio algunos problemas, pues al parecer no quería ser transportada, y tenía una pequeña mancha de sangre en el pecho. Pero la llevamos al veterinario y estuvo bien muy pronto, sólo un poco humillada. Los ratones la aburren, pero los atrapa si ellos insisten, y, después yo tengo que matarlos. Tiene una especie de cansino interés en los topos, y puede observar con cierta atención una cueva de topo, pero los topos muerden y después de todo, ¿quién quiere un topo? Así que se limita a simular que podría atrapar uno, si quisiera.

Va con nosotros a todas partes donde viajamos, recuerda todos los sitios donde ha estado antes y en general se siente a gusto en cualquier lado. Uno o dos lugares le cayeron mal, no sé por qué. Simplemente no se adaptó a ellos. No tardamos en entender las alusiones. Lo más probable es que en este sitio haya habido algún asesinato brutal, y que estaríamos mucho mejor en otra parte. El asesino podría volver.

A veces me mira con una expresión peculiar (es el único gato que conozco que lo mira a uno a los ojos) y tengo la sospecha de que lleva un diario, porque la expresión parece decir: Hermano, en general se te ve muy satisfecho contigo Bogart y Bacall en El Sueño Eternomismo, ¿no? Me pregunto qué sentirías si yo decidiera publicar algo de lo que he venido anotando en mis ratos libres”.

En ciertos momentos tiene el gesto de levantar una pata delantera y dejarla colgando, mirándola especulativamente. Mi esposa piensa que está sugiriendo que le compremos un reloj de pulsera; no lo necesita por ningún motivo práctico (sabe la hora mejor que yo) pero después de todo las chicas necesitan tener alguna joya.

No sé por qué estoy escribiendo todo esto. Debe ser porque no se me ocurre ninguna otra cosa o (aquí es donde se pone siniestro) ¿ lo estoy escribiendo en realidad yo? Podría ser que…No, debo de ser yo. Digamos que soy yo. Tengo miedo.

P.S.: Estoy trabajando en una adaptación a la pantalla de La dama en el lago para la MGM. Me aburre a muerte. Es la última vez que hago un guión de un libro que yo mismo escribí. Es como revolcarse sobre huesos secos".

RAYMOND CHANDLER
Carta a Charles Morton, 19 de marzo de 1945 ("El simple arte de escribir. Cartas y ensayos escogidos")


Banda sonora: Miles Davis, Round Midnight
Fuente: El Blog de Negra y Criminal

martes, 3 de noviembre de 2009

Las musas no cobran derechos de autor



A lo largo de la historia de la literatura, muchos han sido los autores cuya pasión por los gatos ha hecho que éstos se conviertan en la principal fuente de inspiración para sus obras.

Karl von BetchenB afirmó que “el gato se parece a lo que los buenos escritores quisieran ser: son independientes, puntuales, de carácter estable, limpios...”. Aldous Huxley iba aún más lejos; a un joven que quería iniciarse en la carrera literaria y que le pedía consejo, le contestó: “Si quiere usted escribir, tenga gatos”.

Lope de Vega es el poeta gatuno de nuestra literatura. Su obra épico-burlesca, La gatomaquia, publicada un año después de su muerte (1634), da fe de su inagotable inspiración poética y de sus dotes de observación del mundo gatuno en pleno siglo XVII. Este poema de celos es una parodia llena de gracia y vitalidad de la épica italiana y describe los amores sinceros que provoca la hermosa gata Zapaquilda en los gatos Marramaquiz y Micifuz:

“Entre esta generosa, ilustre gente
vino un gato valiente,
de hocico agudo y de narices romo,
blanco de pecho y pues, negro de lomo
que Micifuz tenía
por nombre, en gala cola y gallardía
célebre en toda parte
por un zapinarciso y gatimarte.
Este, luego, que vio la bella gata
más reluciente que fregada plata,
tan perdido quedó, que noche y día
paseaba el tejado en que vivía,
con pajes y lacayos de librea;
que nunca sirve mal quien bien desea”.


La gata del gran novelista inglés Charles Dickens se llamaba Willemina y sobre ella se cuenta que le gustaba estar en la mesa revolviendolos papeles mientras su amo trabajaba incansablemente, sometido a la presión de sus entregas semanales y mensuales. Se narra que la gata, cuando llegaba cierta hora de la noche, apagaba con su pata la bujía que iluminaba la mesa donde trabajaba el escritor.

El músico Domenico Scarlati (1685-1757) contaba a propósito del tema de su Fuga en sol menor: “Mi gato mostraba una predilección muy clara por el clavicordio. Paseaba sobre las teclas de un extremo a otro, volviendo sobre sus patas. A veces se detenía un poco más sobre una nota y tendía una oreja hasta que la vibración cesaba. Una noche, me había dormido sobre un sillón cuando el sonido del clavicordio me despertó. Mi gato había vuelto a emprender su paseo musical, y realmente producía una frase melódica. Cerca de mí había una hoja de papel donde transcribí lo que estaba componiendo”.

Como veis, el gato es un entusiasta amigo de escritores (Goethe, Chandler, Dante, Hemingway, Gautier, Agatha Christie, Bernard Shaw o Mark Twain, que casi siempre se fotografiaba fumando y con un gato en el regazo), de músicos (Wagner, Pau Casals), científicos (Isaac Newton)... ¡Por algo será!

Escuchar: Domenico Scarlatti, Sonata en fa menor K.466

Fuente: Royal Canin

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