lunes, 25 de mayo de 2009

Se buscan kamikazes

Tranquilo, majete...
Los dichos y refranes populares son la prueba fehaciente de que el gato está inscrito en la cultura del lenguaje de una forma ancestral. Rara es la lengua que no hace referencia a este animal, bien para ponderar alguna de sus cualidades, bien para satanizar, una vez más, su lado incomprendido y misterioso. He aquí el segundo ejemplo de dichos populares:

PONERLE EL CASCABEL AL GATO

Esta frase, que se refiere a la impotencia de los más débiles para tomar precauciones frente a aquellos más fuertes que abusan de ellos, sirve para expresar que nadie se va a ofrecer como voluntario para una empresa muy arriesgada, complicada o peligrosa, por lo que es prácticamente imposible encontrar un ejecutor.

El origen de esta expresión parece estar en un cuento popular, recopilado en el siglo XIV en el "Libro de los gatos", que es un manuscrito que se encuentra en la Biblioteca Nacional, cuyo cuento número 55 lleva por título "De los mures con el ratón", y que dice así:

“Los mures (ratones) una vegada llegáronse a consejo et acordaron cómmo se podrían grardar del gato. Et dixo el uno qu’era mas cuerdo que los otros: atémos una esquila (cascabel) al pescuezo del gato et podernos hemos muy guardar del gato; que cuando él passare de un cabo á otro, siempre oyremos la esquila. Et aqueste conseio plugo a todos, mas dixo uno: Verdat es; más ¿quién atará la esquila al pescuezo del gato? Et respondió uno: Yo no. Respondió el otro: Yo no; que ni por todo el mundo yo non querría llegar a él...”

La historia tiene diferentes versiones pero todas con la misma moraleja. Samaniego, en la Fábula VIII, lo narra así:

“Desde el gran Zapirón, el blanco y rubio,
que después de las aguas del diluvio
fue padre universal de todo gato,
ha sido Miaurgato
quien más sangrientamente
persiguió a la infeliz ratuna gente.
Lo cierto es que, obligada
de su persecución la desdichada
en Ratópolis tuvo su congreso.
Propuso el elocuente Roequeso
echarle un cascabel, y de esta suerte
al ruido escaparían de la muerte.
El proyecto aprobaron uno a uno.
¿Quién lo ha de ejecutar? Eso ninguno.
“Yo soy corto de vista.” “Y yo muy viejo.”
“Yo, gotoso”, decían. El consejo
se acabó como muchos en el mundo.
Proponen un proyecto sin segundo.
Lo aprueban. Hacen otro. ¡Qué portento!
¿Pero la ejecución? ¡Ahí está el cuento!”

¿Quién será el kamikaze?No obstante, fue Lope de Vega quien popularizó la frase en estos versos que así dicen:

“Juntáronse los ratones,
para librarse del gato,
y después de un largo rato
de disputas y opiniones,
dijeron que acertarían
en ponerle un cascabel;
que, andando el gato con él,
librarse mejor podían.
Salió un ratón barbicano,
colilargo, hociquirromo,
y encrespando el grueso lomo,
dijo al senado romano,
después de hablar culto un rato:
“¿Quién de todos ha de ser
el que se atreva a poner
ese cascabel al gato?”

Escuchar:
Gato Pérez, El ventilador

2 comentarios:

Froilán de Lózar dijo...

Gracias, Cati. Nunca está de más ir recordando cosas que a menudo pronunciamos sin saber su procedencia o habiéndola olvidado.

Cuarzo dijo...

Pues nada haber quien es el valiente que le pone el cascabel al gato, frase muy aplicable a los tiempos que vivimos.
La foto muy buena, yo creo que no es un montaje.
un beso gatita,tkm.