viernes, 28 de octubre de 2011

El Mar de John Banville IV



«Cómo divaga la mente, incluso en las ocasiones más concentradas.»

«Me imagino a un viejo navegante dormitando junto al fuego, viviendo por fin en tierra, y la tormenta invernal haciendo vibrar los marcos de las ventanas. Quién pudiera ser él. Haber sido él.»

«Todo el mundo parece más joven que yo, incluso los muertos. los veo allí, a mis pobres padres, jugando a que lo nuestro era un hogar en la infancia del mundo. Su infelicidad fue una de las constantes de mis primeros años (...). Yo no los odiaba. Los quería, probablemente. Sólo que se entrometían en mi camino, me impedían ver el futuro.»

«¿Quién conoce las congojas que desgarran el corazón de un muchacho?»

«Oh, mamá, que poco te comprendí, pensando que tú comprendías muy poco.»

«Hay veces, y hoy en día ocurren cada vez más a menudo, en las que me parece que no sé nada, cuando todo lo que he hecho parece habérseme ido de la cabeza como un chaparrón, y por un momento me quedo presa de una consternación que me paraliza, esperando a volver a recordarlo todo, aunque sin certeza ninguna de que vaya a ocurrir.»

«Y no obstante, la gente se va, desaparece. Éste es el mayor misterio, el más grande. Yo también podría irme, oh, sí, podría irme sin avisar y sería como si nunca hubiera existido, sólo que el prolongado hábido de vivir me predispone contra la muerte.»

«Todo ha desaparecido. Todo se ha perdido. Tanto da. Cansado, cansado y borracho. Tanto da.»

John Banville
Fragmentos de El Mar (The Sea, 2005)

Fotografía: El mundo de los gatos