miércoles 21 de marzo de 2012

Distopías

Una distopía, o antiutopía, es una utopía perversa donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal. El término fue acuñado como antónimo de «utopía» y se usa principalmente para hacer referencia a una sociedad ficticia, frecuentemente emplazada en el futuro cercano, donde las consecuencias de la manipulación y el adoctrinamiento masivo —generalmente a cargo de un Estado autoritario o totalitario— llevan al control absoluto, condicionamiento o exterminio de sus miembros bajo una fachada de benevolencia.

Veamos algunas de las grandes distopías literarias:

LA METAMORFOSIS, FRANZ KAFKA

La Metamorfosis, Peter Kuper

La novela de Franz Kafka 'La Metamorfosis', publicada en 1915, es uno de los más icónicos ejemplos de novela distópica. En ella, el comerciante Gregor Samsa sufre una inquietante transformación en un insecto. En la imagen, un dibujo de Peter Kuper para la versión ilustrada con viñetas de cómic.

UN MUNDO FELIZ, ALDOUS HUXLEY

Un mundo feliz

En la historia de Huxley, publicada en 1932, una sociedad inmersa en la tecnología vive una felicidad artificial fundamentada en el uso de drogas y la desaparición de la cultura y la filosofía como fuentes del pensamiento crítico. En la imagen, el cartel de la emisión radiofónica de la novela leída por el propio autor.

1984, GEORGE ORWELL

1984

Un fotograma de la película '1984', de Michael Radford, basada en la novela homónima de George Orwell, de 1949. El futuro imperio de Oceanía, gobernado por un jefe supremo, el "Gran Hermano", vive subyugado y sujeto a su dominio. El protagonista, Winston Smith, es el único hombre consciente del influjo que la dictadura ejerce sobre las personas.

FAHRENHEIT 451, RAY BRADBURY

Farenheit 451

François Truffaut se hizo cargo en 1966 de adaptar la novela de 1953 de Bradbury. El título, que hace referencia a la temperatura a la que arde el papel, es explicativo del argumento de la distopía, que transcurre en un mundo en el que los libros deben quemarse por orden gubernamental

EL SEÑOR DE LAS MOSCAS, WILLIAM GOLDING

El señor de las moscas

Publicada en 1954, 'El señor de las moscas' de William Golding plantea una alegoría sobre la naturaleza humana y su componente social: un grupo de niños vara en una isla desierta, y pronto comienzan las rencillas y las actitudes siniestras. En la foto, una imagen de la adaptación cinematográfica de 1963, a cargo de Peter Brook.

LA NARANJA MECÁNICA, ANTHONY BURGESS

La naranja mecánica

Escrita en 1962, la novela de Burgess dio lugar a una de las adaptaciones más famosas de la historia del cine: 'La naranja mecánica' de Stanley Kubrick, realizada en 1971. Una banda de matones aterroriza a los habitantes de la Inglaterra del futuro, hasta llegar al asesinato. Como consecuencia, Alex, el líder e instigador, es sometido a una serie de sórdidos experimentos.

V DE VENDETTA, ALAN MOORE

V de Vendetta

La novela gráfica, creada por Alan Moore entre 1982 y 1989 y cuyo guion fue adaptado al cine por los hermanos Wachowski en 2005, narra la lucha de un individuo anónimo, escondido tras una máscara de Guy Fawkes, por acabar con el régimen totalitario en el que está sumida la Gran Bretaña futura.

«Sólo actuamos bajo la fascinación de lo imposible: esto significa que una sociedad incapaz de dar a luz una utopía y de abocarse a ella, está amenazada de esclerosis y de ruina».
(Cioran, Historia y Utopía)

Fuente: elpaís

Leer más: El secreto como último reducto

jueves 15 de marzo de 2012

La estética de Amélie

Michael Sowa, Amelie

Michael Sowa es uno de los ilustradores más prestigiosos de Alemania. Él es el responsable de una mágica escena de la película "El fabuloso destino de Amélie Poulain", en la que la lámpara-cerdito de la mesita de noche y los cuadros de animales que hay en la habitación, dialogan entre ellos sobre el enamoramiento de la protagonista. En cine, también ha participado como director de arte en la película "Wallace & Gromit. La maldición de las verduras".

Michael SowaMichael Sowa

Su obra, de carácter surrealista, nos muestra mundos en los que los personajes principales son casi siempre, animales; dotada a menudo de un humor negro, sus ilustraciones destacan por su aire onírico y encantador.

Michael SowaMichael Sowa

Fuente: Telmex HUB

martes 13 de marzo de 2012

Poemas del Milenio XXXV

Michael Sowa

LO QUE DEJÉ POR TI
Rafael Alberti (1902-1999)


Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto al río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

(de Roma peligro para caminantes, 1968)

Imagen: Michael Sowa

lunes 12 de marzo de 2012

Moebius

Moebius

Jean Giraud "Moebius" (1938-2012)

miércoles 7 de marzo de 2012

Supercalifragilisticoespialidoso







En memoria de Robert Sherman (1925-2012)

martes 6 de marzo de 2012

Un adiós especial

Joyce Farmer, Un adiós especial
«Qué jodido es morirse. Sabemos que pasará, que es la gran verdad de la vida, pero sigue siendo jodido. Es curioso: de niños nos aterra, tenemos esos primeros contactos con la muerte en forma de entregas casi programadas que van acercándonos a la madurez a empujones. La muerte de una mascota, la del familiar lejano que no conocíamos, la más directa de un abuelo… poco a poco, vamos asumiendo lo inevitable de la muerte y, quizás por esa imposible lucha, aparcamos el tema en nuestra muerte como un asunto a tratar más tarde. Importante, claro, pero que contra más tarde lo abordemos, mejor. Hasta que llega un punto sin retorno en el desarrollo de la persona: la muerte de los padres. Es el momento en que nos damos cuenta de que, definitivamente, somos los siguientes, que ya no hay nadie entre nosotros y la dama blanca. Que vamos cuesta abajo. Es el momento en que somos conscientes de qué significa envejecer. Contar todo esto desde el sentimiento íntimo es jodido. Muy jodido. Se debe luchar contra muchos sentimientos, algunos tan primitivos como incontenibles; otros, producto de una reflexión que obliga a una siempre dolorosa introspección.»

Un adiós especial, de Joyce Farmer es la crónica gráfica de los cuatro últimos años de las vidas de Lars y Rachel, los padres de la autora, una pareja de ancianos que pasan el tiempo queJoyce Farmer, Un adiós especial les queda en su pequeña casa del sur de Los Ángeles. Una historia que aborda los retos, humillaciones, terrores, frustraciones y derrotas de la vejez y la muerte, pero también honra el valor, el humor, el amor y la resistencia de esta pareja y de su familia.

Conmovedora, patética y muy dolorosa (no me extraña que le llevara tanto tiempo su creación, trece años nada menos), la lectura de esta novela ha sido para mí una experiencia catártica.

Como escribe Álvaro en su reseña para La Cárcel de Papel, «me cuesta imaginar lo difícil que ha tenido que ser despojar los hechos de los sentimientos, analizar los recuerdos para apartar el dolor y dejar sólo la exposición veraz de lo ocurrido, evitar la tentación constante de la reflexión particular, de la expresión de la pena íntima. Pero Farmer lo consigue y narra con minuciosidad profiláctica todo el procesoJoyce Farmer, Un adiós especial de degeneración de dos personas: la pérdida de memoria, la caída en la dejadez, la depresión, el olvido, el dolor, la muerte. (...)

Y el efecto no pude ser más letal: ante la presentación fría de los acontecimientos, el lector no puede más que acudir a la identificación. Todo aquél que haya pasado por la muerte de un padre o una madre verá lugares comunes: la negación de la enfermedad, la dejadez del enfermo hacia sí mismo…»

Recuerdos dolorosos que en mi caso he hecho lo imposible por enterrar. Aprovechando de nuevo la magnífica reseña de Álvaro, «estuve un buen rato acordándome de unos años terribles que, casi día por día, estaban en ese tebeo, en esas viñetas. Y mira que me jodió.»

Fuente citada: La Cárcel de Papel

lunes 5 de marzo de 2012

Sin comentarios


viernes 2 de marzo de 2012

Un gato en un piso vacío



Fuente: Auralaria

miércoles 29 de febrero de 2012

Bisiesta

Gonzalo Cienfuegos

Entierro II


"Tan de repente, quién lo hubiera dicho"
"los nervios y el tabaco, yo se lo advertí"
"más o menos, gracias"
"desenvuelve estas flores"
"su hermano también murió del corazón, seguramente es de familia"
"con esa barba jamás lo hubiera reconocido a usted"
"él tiene la culpa, siempre andaba metido en líos"
"he de hablarle pero no lo veo"
"Casimiro está en Varsovia, Tadeo en el extranjero"
"tú sí que eres lista, yo no pensé para nada en el paraguas"
"qué importa que fuera el mejor de ellos"
"es un cuarto de paso, Bárbara no estará de acuerdo"
"es cierto, tenía razón, pero eso no es motivo"
"barnizar la puerta, adivina por cuánto"
"dos yemas, una cucharada de azúcar"
"no era asunto suyo, por qué se metió"
"todos azules y sólo números pequeños"
"cinco veces, y nunca contestó nadie"
"vale, quizá yo haya podido, pero tú también podías"
"menos mal que ella tenía ese empleo"
"no lo sé, tal vez sean parientes"
"el cura, un verdadero Belmondo"
"no había estado nunca en esta parte del cementerio"
"soñé con él hace una semana, fue como un presentimiento"
"mira qué guapa la niña"
"no somos nadie"
"denle a la viuda de mi parte... tengo que llegar a"
"y sin embargo en latín sonaba más solemne"
"se acabó "
"hasta la vista, señora"
"¿qué tal una cerveza?"
"llámame y hablamos"
"con el tranvía cuatro o con el doce"
"yo voy por aquí"
"nosotros por allá"

Wislawa Szymborska
De "Gente en el puente", 1986
(Versión de Abel A. Murcia)

Pintura: Gonzalo Cienfuegos

jueves 23 de febrero de 2012

Primer amor



PRIMER AMOR


Dicen
que el primero es el más importante.
Eso es muy romántico,
pero no en mi caso.

Algo entre nosotros hubo y no hubo,
sucedió y tuvo su efecto.

No me tiemblan las manos
cuando encuentro pequeños recuerdos
y un fajo de cartas atadas con una cuerda
-si al menos fuera una cinta-.

Nuestro único encuentro tras los años
fue una conversación de dos sillas
junto a una fría mesita.

Otros amores
hasta ahora respiran profundamente en mí.
A éste le falta aliento para suspirar.

Y sin embargo justo así, como es,
puede algo que los otros no pueden todavía:
no recordado,
ni siquiera soñado,
me acostumbra a la muerte.

Wislawa Szymborska