miércoles, 20 de abril de 2011

Los ojos de Bette Davis

Bette Davis

«La gente a menudo se hace actriz porque no les gusta algo de sí mismas: fingen que son alguien más.»

«Hollywood siempre me quiso para que fuese bella, pero yo luché por el realismo.»

«He llegado a la cumbre a fuerza de mucho arañar, e incluso al asesinato hubiese recurrido para conseguirlo.»

«Yo adoro los papeles de perra malvada. Hay un pedazo de perra en cada mujer.»

«No creo que vuelva a casarme, a no ser que encuentre a un hombre que tenga quince millones de dólares, que esté dispuesto a darme la mitad antes de la boda y que me garantice que se morirá un año después de la boda.»
Bette Davis
«La televisión es maravillosa. No sólo nos produce dolor de cabeza, sino que además en su publicidad encontramos las pastillas que nos aliviarán.»

«El mejor tiempo que pasé con Joan Crawford fue cuando la empujé por las escaleras durante el rodaje de la película: ¿Qué fue de Baby Jane?.»

«Nosotras las actrices de cine siempre acabamos solas, ¿Quién sabe?, tal vez eso es lo que queremos.»

«Cuando un hombre habla, es un hombre. Cuando una mujer habla, es una puta.»

«Actriz busca empleo. Madre de tres: 10, 11 y 15 años. Divorciada. Estadounidense. Treinta años de experiencia en el cine. Capaz aún de moverse y más afable de lo que dicen los rumores. Desea empleo estable en Hollywood (estuvo ya en Broad­way). Bette Davis. c/o Martin Baum G. A. G.» (Anuncio publicado en la revista Variety)

«Bette Davis no se parecía a nadie: andaba como nadie y nadie hablaba como ella.» (New York Times)

«Lo hizo de la manera difícil.» (Epitafio)



Canción: "Bette Davis Eyes" escrita en 1974 por Donna Weiss & Jackie DeShannon, y popularizada por Kim Carnes en 1981.

Autor del vídeo: pichiriloromo2

lunes, 18 de abril de 2011

Los inadaptados

Elliott Erwitt

A algunos rodajes les persigue la leyenda. Al de Vidas rebeldes (The Misfits) además, le persigue la mayor melancolía. Había tanto dolor acumulado en aquel set que todavía hoy, medio siglo después de que John Huston reuniera en el desierto de Nevada a tres estrellas en su ocaso -Clark Gable, Marilyn Monroe y Montgomery Clift- se puede palpar la fatal deriva en la que estaban sus célebres intérpretes. Vidas rebeldes no era un western al uso. Era, en palabras de su escritor, Arthur Miller, un western del este. Un oxímoron que él resolvía a lo grande: "¡El último western¡".

Eve Arnold

"The Misfits: la historia de un rodaje" es la reedición -por primera vez en España- de un libro clásico que recoge, con textos de Serge Toubiana y una larga entrevista a Miller, gran parte de las 200 imágenes capturadas, entre otros, por Eve Arnold, Henri Cartier Bresson, Elliot Erwitt, Dennis Stock e Inge Morath. Es decir, palabras mayores de la historia de la fotografía. Todos ellos quisieron buscar la verdad detrás de los protagonistas de una película en la que -quizá porque se intuía el adiós- se apoderaron como nunca de sus personajes hasta hacerlos más suyos que nunca.

Dennis Stock

Fue la última película de Gable, que la rodó gravemente enfermo y que moriría pocos días después de rodar su último plano; también fue la última de Marilyn, la actriz pasaba por uno de sus ciclos autodestructivos y que veía que su matrimonio con Miller naufragaba; y fue unas de las últimas de Clift, cuya adicción a las drogas estaban terminando de romper el rostro de cristal que pocos años antes se había desfigurado en un accidente de tráfico. En definitiva, se mascaba la tragedia cuando la agencia Magnum decidió enviar a nueve de sus mejores cámaras a retratar la vida de aquella producción.

Inge Morath

El trabajo de aquellos reporteros ha contribuido a agigantar la leyenda del filme. No solo porque Inge Morath (a la que debemos algunas de las imágenes más hermosas de una Marilyn tan inmensa como desquiciada) acabara casada con Miller sino porque pocas veces unas estrellas del cine han parecido tan de carne y hueso. La identificación con lo que rodaban de Gable, Monroe y Clift (que crearon entre ellos una extraña relación de padre-hija-hermano) era tan poderosa que vida-rodaje y película forman hoy parte de la misma verdad o, si se quiere, la misma ficción.

Marilyn y Clark

Evidentemente, a esa identificación contribuyó que el escritor de la película era Miller, el hombre que mejor conocía la inseguridad que acechaba a la mujer más deseada del planeta y el hombre que había buscado el reparto perfecto y al director perfecto para su mujer y para su historia. En su entrevista con Toubiana, el autor de Muerte de un viajante reconoce sus sentimientos encontrados con la película. Fue concebida como un regalo para su mujer pero se convirtió en la película que provocó su definitivo colapso. Era, explica Miller, su gran oportunidad para demostrar que podía ser una actriz dramática. Y eso, al menos, quedó claro. Pero la incurable inseguridad de la actriz pudo con todo lo demás.

Cartier Bresson

La historia de una chica que viaja a Reno para divorciarse y del grupo de vaqueros que allí conoce, cazadores furtivos de caballos salvajes, estaba llena de diálogos que hoy es imposible leer sin sentir un escalofrío. Una de esas historias de perdedores que ya no tienen nada que perder. Gable (Gay Langland, el viejo vaquero del que es imposible no enamorarse hasta los huesos) le dice a Marilyn (Roslyn, esa chica triste capaz de hacer feliz al más miserable de los hombres): "Algunas veces tenemos que irnos, con motivo o sin él. Morir es tan natural como vivir. Y un hombre que tiene miedo a morir tiene miedo a vivir". Resulta difícil no intuir algo perverso en la mano de Miller, el hombre que movía los hilos de la ficción sabiendo demasiado de su trastienda.

Bruce DavidsonInge Morath

Como resulta imposible no ver que todo aquello fue posible porque allí estaba un director que amaba la vida mucha más de lo amaba las películas. John Huston se comportó con su célebre cinismo, pero también con una sabiduría y elegancia que ojalá no hubieran perecido con los de su raza. Marilyn rodó una escena semidesnuda para ganar audiencia y Huston decidió cortarla ("siempre he sabido que las chicas tienen pechos", dijo el director justificando su renuncia al plano).

Eve ArnoldCornell Capa

Solo es una pequeña decisión, pero de esas que agrandan una figura. Un día, fuera del rodaje, el director se fue al casino con su actriz, y allí le dio el único consejo que un hombre como él podía darle: "Cariño, no lo pienses, solo tira los dados. Esa es la historia de tu vida. No lo pienses, hazlo".

Ernst Haas

Marilyn
Fuente:
elpaís
Fotografías:
Elliott Erwitt, Eve Arnold, Dennis Stock,Inge Morath, Henri Cartier Bresson, Bruce Davidson, Cornell Capa, Ernst Haas.

viernes, 15 de abril de 2011

Poemas del Milenio XXIV



NOCTURNO III
José Asunción Silva (1865-1896)

Una noche,
Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
Una noche,
En que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
A mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
Muda y pálida
Como si un presentimiento de amarguras infinitas,
Hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
Por la senda que atraviesa la llanura florecida
Caminabas,
Y la luna llena
Por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
Y tu sombra
Fina y lánguida,
Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectada
Sobre las arenas tristes
De la senda se juntaban
Y eran una
Y eran una
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
Esta noche
Solo, el alma
Llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
Separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
Por el infinito negro,
Donde nuestra voz no alcanza,
Solo y mudo
Por la senda caminaba,
Y se oían los ladridos de los perros a la luna,
A la luna pálida
Y el chillido
De las ranas,
Sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
Tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
Entre las blancuras níveas
¡De las mortuorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
Era el frío de la nada...
Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectada,
Iba sola,
Iba sola,
¡Iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil
Fina y lánguida,
Como en esa noche tibia de la muerta primavera,
Como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella... ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se buscan en las noches de negruras y de lágrimas!...

(de Nocturnos)
Eric Hu
Pinturas:

Caspar David Friedrich, Hombre y mujer contemplando la luna

Eric Hu, Cat under the moon

jueves, 14 de abril de 2011

Cibercats

CatTron

Increíble pero cierto: se ha inventado un programa informático que ahuyenta a los gatos de los ordenadores. Los gatos cibernéticos que, hasta ahora, se divertían impunemente caminando sobre los teclados del ordenador o que saltaban sobre su teclado, a partir de ahora huirán despavoridos si éste tiene instalado el programa PawSense, inventado para evitar que un gato pueda provocar daños informáticos irreparables (¿?).

La aplicación informática inventada distingue rápidamente -dos pisadas son suficientes- si son los dedos de un humano o las patas de un animal las que están usando el teclado. En caso de tratarse de un bigotudo de cuatro patas, el programa emite una alarma con un tono muy desagradable para el animal, asustándolo para evitar futuras excursiones cibernéticas.

Abducidos por el ordenadorEsta aplicación de software ha sido ideada para proteger a los ordenadores de las travesuras de los mininos con los teclados, según aseguran en la web del producto. En la página se advierte de que el aparentemente inofensivo caminar de un gato sobre el teclado puede desembocar en la introducción de comandos que dañen los archivos, hasta llegar, incluso a destrozar el ordenador, incluso.

Me parece una exageración. Creo que los gatos se acercan a los lugares en los que más tiempo pasamos, como el ordenador, para buscar nuestro cariño y atención, y también, seguramente, por el calor que despiden, sobre todo en temporadas de invierno. Pienso que no hay necesidad de llegar a tales extremos, aunque probablemente habrá gatos muy muy traviesos e insistentes que quizás necesiten este curioso e increíble invento.

A ver qué opina mi Roni...
Respuesta: fjkl782000000000000000000000000000jjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj....

Fuente: Distrito Gatos

miércoles, 13 de abril de 2011

Galácticos



Acaso el siamés del cuento “El idioma de los gatos”, de Spencer Holst, no faltaba a la verdad cuando le explicó esto al caballero científico:

«Miles de años atrás, los gatos tenían una tremenda civilización; tenían un gobierno mundial que funcionaba perfectamente; tenían naves espaciales y habían investigado el universo; tenían grandes plantas energéticas que utilizaban una energía que no era atómica; no necesitaban ni radios ni televisión, porque usaban una especie de telepatía y algunos otros portentos.

Pero una cosa que los gatos descubrieron fue que la imporancia de cualquier experiencia dependía de la intensidad con la cual era vivida. Se dieron cuenta de que su civilización se había vuelto demaiado compleja, de modo que decidieron simplificar sus vidas. Por supuesto, no pretendieron tan sólo "volver a la naturaleza" -eso habría sido demasiado-, así que crearon una raza de robots para que los cuidaran.



Estos robots eran un progreso, mecánicamente estaban por encima de cualquier cosa producida por la naturaleza. Un par de sus más grandes inventos fueron el "pulgar oponible" y la "postura erguida". No quisieron molestarse en arreglar los robots cuando se rompían, de modo que les dieron una inteligencia elemental y la facultad de reproducirse.

Por supuesto, nosotros somos los robots a los que el gato se refería.

En ese momento, el caballero que llevaba un tiempo estudiando los maullidos de mil gatos e incluso había aprendido a ronronear, entendió perfectamente por qué estos felinos solían ser tan desdeñosos con los que se creían sus amos.»

Luego se descubrió que el siamés estaba loco; atención a la lista de reglas que le entregó al caballero:

NO PATEES A LOS GATOS.
NADA DE GUERRAS ATÓMICAS.
NADA DE TRAMPAS PARA RATONES.

MATA A LOS PERROS.

Sin embargo, su fantástica historia vale para entender que, la humanidad, en vez de estar dividida entre gatófilos y perrófilos –como habitualmente se suele afirmar–, lo está entre las personas que los gatos aceptan y las que son rechazadas por ellos sin motivo aparente.

Porque estas bellas y cimbreantes bestias cuyo esqueleto de doscientos y pico de huesos es sostenido por más de quinientos músculos, se toman la libertad de elegir incluso a quienes merecen hacerles una caricia al pasar.

Fragmento de un artículo de Moira Soto

Leer más: “El idioma de los gatos”, de Spencer Holst

Imágenes 1 y 2: Linda Bucklin

martes, 12 de abril de 2011

Nostalgias

video

viernes, 8 de abril de 2011

El bueno de Hank

Sarah Jane Szikora

Charles Bukowski, que en una entrevista dijo tajantemente: "...Yo no amo a la humanidad ¿entiendes?", sí confesó en muchas ocasiones amar a los animales. A los gatos, en concreto, siempre les dedicó palabras llenas de calidez y admiración.

Charles Bukowski y su teoría sobre los gatos como sistema para la vida eterna:


“Es bueno tener un montón de gatos alrededor. Si uno se siente mal, mira a los gatos y se siente mejor, porque ellos saben que las cosas son como son. No hay por qué entusiasmarse y ellos lo saben. Por eso son salvadores. Cuantos más gatos uno tenga, más tiempo vivirá. Si tenés cien gatos, vivirás diez veces más que si tenés diez. Algún día esto será descubierto: la gente tendrá mil gatos y vivirá para siempre. Realmente es ridículo”.

(Fragmento de una entrevista que le hizo Sean Penn)


Sarah Jane Szikora

MIS GATOS


ya sé. ya sé.
son limitados, tienen necesidades
y preocupaciones
distintas.

pero los observo y aprendo de ellos.
me gusta lo poco que saben,
que es
tantísimo.

se quejan pero nunca se
preocupan.
caminan con una dignidad sorprendente.
duermen con una simplicidad directa que
los seres humanos sencillamente no podemos
comprender.

sus ojos son más
hermosos que los nuestros.
y pueden dormir 20 horas
al día
sin vacilar ni sentir
remordimientos.

cuando me siento
bajo de ánimos
me basta con
observar a mis gatos
y me
vuelve
la valentía.

estudio a estas
criaturas

son mis
maestros.

Imágenes: Sarah Jane Szikora

jueves, 7 de abril de 2011

El fotógrafo del "pánico"

Faye Dunaway
Con una espectacular imagen de la actriz Faye Dunaway en 1970 es como han querido anunciar la edición número 64 del Festival de Cannes de este año.

La imagen pertenece a la película "Puzzle of a Downfall Child", del fotógrafo y director de cine Jerry Schatzberg, uno de los fotógrafos más famosos y cotizados en los años 60.

Comenzó como fotógrafo de moda publicando en las revistas Vogue, McCall's, Esquire, Glamour y Life.

Es el autor de imágenes icónicas de los artistas y celebridades más notorios de la época, por ejemplo, suya es la portada del Blonde on Blonde de Dylan y la imagen de unos travestidos Rolling Stones.

A su entonces novia Faye Dunaway también le hizo unas fotos maravillosas y a principios de los años 70 dió el salta al cine donde se reveló como un narrador convincente en varias películas como "Pánic in Neddle Park" (Pánico en el parque de las agujas) con un principiante Al Pacino, o "Scarecrow" (El espantapájaros), con la que consiguió la Palma de Oro en Cannes en 1973.

Blonde on BlondeBob DylanBob Dylan

Jimi Hendrix

BeatlesRolling Stones

Kenny Dorham

Edie SedgwickAndy Warhol

Jerry Schatzberg

Al PacinoFaye Dunaway

miércoles, 6 de abril de 2011

Poemas del Milenio XXIII

Heat spell, Weegee

LA AURORA

Federico García Lorca (1898-1936)

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean en las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

(de Poeta en Nueva York, 1929-1930)


Fotografía: Arthur H. Fellig "Weegee"

martes, 5 de abril de 2011

Reacciona

Idefix

«Un repugnante imbécil que dice ser de Badajoz colgó en su blog hace una semana, bajo seudónimo, un vídeo atroz de 11 minutos con las salvajes torturas infligidas hasta la muerte a dos cachorrillos de perro (al parecer era un resumen de 11 horas de tormento).

El blog ya ha sido cerrado, pero el verdugo amenazó con matar nueve animales más, y otros dos miserables le escribieron alardeando de haber torturado perros ellos también. La policía dice tener pruebas de que las imágenes se han subido a Internet desde fuera de España. Pero yo pienso que es un compatriota: es muy fácil camuflar el rastro cibernético, y aún más fácil enviar las imágenes a un compinche en el extranjero para disimular su procedencia.

Noticias como esta rompen el corazón, manchan el mundo. No hay ningún atractivo demoníaco, ninguna oscura épica en provocar un sufrimiento tan fácil y tan obvio; el Mal, en realidad, Snoopyes justamente esto: un cretino siendo absolutamente cruel con unas criaturas absolutamente indefensas.

Exijo que una atrocidad así se convierta en algo inadmisible. Que lo detengan. Que lo metan en la cárcel, que se tomen medidas para que no vuelva a suceder. No solo por principios, por civilidad, por compasión, sino también para defendernos de ese tarado: alguien capaz de hacer algo así, ¿qué no hará a los niños, a los viejos?

Este horror no sale de la nada: el maltrato animal está mínimamente penado en nuestro país, España arrastra una indecente tradición de crueldad contra los animales y actualmente el sadismo se cultiva en el mundo entero con películas morbosas de extremada violencia que los jóvenes tragan con delectación.

Si crees que todo esto no te afecta y que la agonía de esos cachorritos no hace que tu vida sea más miserable y más peligrosa, te equivocas.»

La mano de Colette
Rosa Montero

Para pedir una ley nacional contra el maltrato animal: Hoja de firmas

lunes, 4 de abril de 2011

Amar a un animal

Garfield

«Me llega por Internet una de esas típicas presentaciones con música y fotos. La mayoría de estos trabajos me parecen pringosamente cursis y bastante penosos, pero éste está bien hecho. Proviene de Cádiz, lo firma una tal María Larissa y es muy sencillo: una serie de estupendas fotos de fauna salvaje y unas cuantas frases de personajes ilustres sobre los animales. Son unas citas en general bien escogidas, y algunas me parecieron especialmente agudas.

Como ésta del escritor francés Anatole France: “Hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida”.“Cuanto más culta y democrática sea una sociedad, menos cruel será con los seres vivos”. France, premio Nobel en 1921, era un hombre pródigo en dichos memorables. Yo suelo citar estas palabras suyas: “¿Cuál es la frase más bella? La más corta”. Y ahora mismo recuerdo otra sentencia de France que me encanta: “La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia”.

Sin embargo, no conocía esa reflexión sobre los animales, y cuando la he leído me ha impresionado. Ha sido como reconocer algo que yo ya intuía, pero que no sabía de manera consciente porque no había sido capaz de expresarlo. France lo dijo por mí, y ahí me enteré de lo que me pasaba. Esa es la maravilla de la comunicación humana, ese es el milagro de los buenos escritores: resulta que sus palabras nos explican nuestra propia vida.

Siempre me han gustado los animales, pero no conviví con uno (no amé a uno) hasta hace más o menos treinta años, que fue cuando tuve a mi primer perro. Y sí, Anatole France tiene razón: a partir de aquel momento, algo se despertó en mí. Algo que yo ignoraba se hizo presente. Fue como desvelar una porción del mundo que antaño estaba oculta, o como añadirle una nueva dimensión. Convivir con un animal te hace más sabio. Contemplas las cosas de manera distinta y llegas a entenderte a ti mismo de otro modo, como formando parte de algo más vasto.

El famoso naturalista David Attenborough me dijo en una entrevista que uno de los momentos más intensos y conmovedores de su existencia fue cuando se encontró en mitad de la selva de Ruanda con un gorila de las montañas, un enorme espalda plateada, y los dos se miraron a los ojos y se reconocieron, por encima del abismo de las especies. En esa mirada cabe el Universo.

Esto no quiere decir, naturalmente, que todos los amantes de los animales sean, por el mero hecho de serlo, gente maravillosa. De todos es sabido que Hitler adoraba a los perros y que sentía mucha más angustia ante la agonía de una langosta en la cacerola (en el Tercer Reich hubo leyes que prohibían cocer vivos a los crustáceos) que ante el gaseamiento de un niño judío. Y es que el ser humano es una criatura caótica y enferma, capaz de contradicciones de este calibre.

Pero lo que sí parece cierto es lo contrario: que los individuos que son crueles con los animales son muy mala gente. De hecho, una investigación multidisciplinar que se hizo en Escocia hace algunos años demostró que la mayoría de los sujetos que habían sido denunciados por maltrato animal habían cometido también crímenes violentos contra otras personas, el Tintínanimalismo, en fin, que es como se denomina el movimiento en pro de los derechos de los otros animales, es un producto moral e intelectualmente refinado. Quiero decir que la conciencia animalista forma parte del proceso de civilización, y que cuanto más culta y democrática sea una sociedad, menos cruel será con todos los seres vivos. “Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”, decía atinadamente Mahatma Gandhi (frase también incluida en la presentación de Internet).

La España actual, que tanto alardea de modernidad, sale muy mal parada si la juzgamos siguiendo el dictamen de Gandhi: seguimos siendo bárbaros, seguimos siendo feroces. ¿Para cuándo la Ley Nacional de Protección Animal, que ha sido reclamada por casi un millón y medio de firmas, que el PSOE llevaba en su programa electoral y que sigue en el limbo de las promesas incumplidas?

Déjame que te diga una última cita del trabajo de la gaditana. Pertenece a George T. Angell, un abogado estadounidense del siglo XIX que fue uno de los pioneros en la lucha animalista, y dice así: “A veces me preguntan: ¿Por qué inviertes todo ese tiempo y dinero hablando de la amabilidad con los animales cuando existe tanta crueldad hacia el hombre? A lo que yo respondo: Estoy trabajando en las raíces”. Sí, hay que trabajar en las raíces si de verdad aspiramos a ser un poco mejores.»

Rosa Montero

Actúa: Contra el maltrato animal

viernes, 1 de abril de 2011

Vínculos

Mis niñas Gata y Cati

A NUESTROS AMIGOS Y AMIGAS POR ESTAR A NUESTRO LADO EN ESTOS MOMENTOS. MUCHAS GRACIAS.

«¿Qué significa "domesticar"? —volvió a preguntar el principito.

—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa "crear vínculos... "

—¿Crear vínculos?

—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...»

(...)

«—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.

—Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.

Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

—Es el tiempo que yo he perdido con ella... —repitió el principito para recordarlo.

—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...

—Yo soy responsable de mi rosa... —repitió el principito a fin de recordarlo.»

De "El Principito"
Antoine de Saint-Exupéry