lunes, 31 de mayo de 2010

Adiós al amigo americano

El joven Dennis
Director, actor, fotógrafo y coleccionista de arte, Dennis Hopper falleció el pasado sábado a los 74 años. Actor gigante de naturaleza rebelde que renació de sus cenizas tras años de excesos y de ascender a los cielos de Hollywood con su obra magna, Easy rider (1969) (en España, "Buscando mi destino").

El pasado marzo hacía su última aparición pública en el Hollywood Walk of Fame, para inaugurar la estrella que lleva su nombre. "Vosotros me disteis una vida que jamás hubiera podido tener siendo un chaval de Dodge City, Kansas", dijo frente a cientos de admiradores durante aquella última aparición estelar, donde llegó acompañado de algunos de sus amigos más fieles, como Jack Nicholson, al que dirigió en Easy rider, la película con la que el espíritu rebelde de la contracultura de finales de los años sesenta quedó finalmente tatuada sobre el celuloide. "Nadie se había visto a sí mismo en las películas hasta entonces. La gente fumaba porros y tomaba LSD por todo el país, pero en el cine seguían viendo a Doris Day y a Rock Hudson", dijo Hopper de aquel filme, con el que se llevó el premio al mejor director novel en el Festival de Cannes en 1969.

Sus primeros pasos como actor los había dado junto a James Dean en Gigante y Rebelde sin causa a mediados de los cincuenta. "Me consideraba el mejor actor del mundo hasta que vi actuar a Dean", dijo de él años después de su muerte, algo que calificó como "una de las tragedias de mi vida". Pero sin duda Hopper vivió muchas más.

Encima del coche mirando a DeanTras un famoso choque con el director Henry Hathaway, recibió la proverbial condena: "Nunca llegarás a nada en esta ciudad". En un negocio controlado por media docena de empresas, aquella maldición tenía peso. Dennis emigró a Nueva York y sobrevivió en la televisión, un medio entonces despreciado por los actores. Si añadimos que se especializó en papeles de western, parecía un candidato al cementerio de los elefantes de la serie B. Excepto que Hopper era un hipster: estaba en la onda, paladeaba las modernidades y supo entender la enormidad de los cambios sociales provocados por la píldora, las drogas y la guerra del Vietnam.

Tras aliarse con otra bala perdida, Peter Fonda, dirigió Easy rider, la película esencial de la contracultura estadounidense, un proyecto personal de un principiante Dennis Hopper La peli de culto de los 60a partir de una idea de Fonda. Actor, director y guionista, la película tenía un coste inferior a los 500.000 dólares aunque luego fue un verdadero éxito de taquilla. Era un retrato ácido y excitante de la América del 69, donde se combinaba sexo, drogas y rock al mismo tiempo que se reflejaba un país histérico y desfasado, repleto de contradicciones, en cuyos márgenes (carreteras sin rumbo, lugares de paso, salas de conciertos) latía una contracultura enfrentada al poder corrupto y vicioso, diferenciada de la sociedad dominante por su capacidad crítica y su aire de cambio y evolución.

Y es que toda la juventud se reconoció por fin en aquella 'road movie' . "El impacto de Easy rider, sobre los cineastas y sobre la industria fue sísmico", escribió el periodista Peter Biskind en 1998 en su libro "Moteros tranquilos toros salvajes. La generación que cambió Hollywood" (libro que recomiendo encarecidamente a todos los amantes del cine). El triunvirato protagonista, que también incluía a Peter Fonda y un desconocido Jack Nicholson, renegaba de Hollywood. "Para ellos aquella película fue la demostración de que podías batir a la industria en su propio terreno, podías drogarte, expresarte y además, ganar dinero".

Su enorme éxito certificó la defunción del viejo Hollywood, obligando a los estudios a la sumisión hacia un público juvenil con su visión del género, con lo que ayudó a introducir a la generación del Dennis visto por Andy Warhol“Nuevo Hollywood”, formada entre otros por George Lucas, Martin Scorsese y Steven Spielberg, en la industria cinematográfica.

Millones de espectadores se identificaron con la odisea de aquellos motoristas, que se lanzaban a "buscar América" y encontraban la muerte.

La dramatización del conflicto social entre los pelilargos y los estadounidenses conformistas no fue del gusto de alguna de las luminarias de la década de los sesenta: Bob Dylan insistió para que el final ofreciera esperanza y no confrontación.

Easy rider, tenía, aparte de la audaz fotografía de Laszlo Kovacs, una banda sonora auténtica: música del momento, en vez de los esfuerzos de algún compositor profesional para acercarse a los ritmos cool. El tema central de la película es Born to be wild de Steppenwolf. Una canción como un relámpago en plena tormenta, que huele a asfalto y gasolina, pura cilindrada para la carretera. Otros grupos importantes participaron en la película, cediendo sus derechos como los Byrds, Jimi Hendrix, Jefferson Airplane o los Who.

La trama es bien simple: Dennis Hooper Hopper y Peter Fonda, dos calaveras, dos desheredados de los años dorados, acaban de sacarse una buena pasta al engañar a un traficante de droga y no tienen más aspiración que cruzar Estados Unidos con sus choppers y llegar al carnaval de Nueva Orleans (Mardi Grass). Y, entre tanto, carretera, paisajes legendarios de EE.UU, LSD, personajesDennis Hopper durante el rodaje de The last movie estrambóticos y mucho rock.

Para esta legendaria cinta, de alguna manera, Hopper venía influenciado por películas como las mencionadas Rebelde sin causa, Gigante o Salvaje. Fue el western de la contracultura. Sus dos protagonistas se llaman Wyatt (Peter Fonda) y Billy (Dennis Hopper), nombres que aluden a los míticos personajes del oeste Wyatt Earp y Billy The Kid, y, como ellos, son dos outlaws (”fuera de la ley”) vagando por el desierto. En vez de caballos llevan sus motocicletas con la bandera de EE.UU. pintada en el depósito de la gasolina. Pocos iconos se pueden comparar a esa imagen.

El subtexto de la peli parecía establecer diferencias morales entre las drogas, criterios entonces vigentes en el mundo hippy californiano. Nada que oponer a la marihuana o el LSD pero ojo con la cocaína: los protagonistas financiaban su viaje con una partida de coca, adquirida por -ay, ay- el productor más célebre de los 60, Phil Spector (actualmente en la cárcel por asesinato). La broma de Satán consistió en que Dennis Hopper se aficionó al polvo blanco, una substancia que sacaba lo peor de su personalidad cuando se combinaba con el alcohol.

Su vida dio un vuelco. A las drogas que él y su generación reivindicaban se unió la megalomanía, y pronto la química comenzaría a jugarle malas pasadas. Pese a convertirse en el director más célebre de Hollywood, su siguiente película, The last movie, estrenada en 1971, un auténtico Isabella a merced del sádico Dennis en Blue Velvetdesmadre de título premonitorio en la que se gastó un pastón, fue un fracaso absoluto y tardó más de 15 años en poder volver a dirigir.

Participó en múltiples películas de bajo presupuesto para poder mantener su ultratóxico tren de vida pero solo renació profesionalmente, y de forma momentánea, tras su paso por El amigo americano (1977), de Win Wenders, mi adorada Rumble fish (1983) y, sobre todo, Apocalypse now (1979), ambas de Francis Ford Coppola. Durante la década de los setenta se había acelerado su descenso a los infiernos, llegando a necesitar 30 cervezas diarias y tres gramos de cocaína solo para funcionar. Su cerebro explotó mientras viajaba ciego de peyote por una selva mexicana, en la que fue encontrado corriendo desnudo y donde intentó subirse a un avión en marcha. Fue ese el episodio que le hizo replantearse la vida: en 1983 entró en una clínica de desintoxicación.

Llevaba sobrio desde entonces, aunque en la ficción los directores siguieran buscándole papeles de hombres al límite, que él bordaba como el imborrable psicópata de Terciopelo azul (1986), de David Lynch.
Autorretrato
Pero también demostró que tenía voluntad expresiva al hacerse con la silla de realizador en la casi desconocida Caído del cielo (1980), película canadiense que recogía los ecos del nihilismo punk. Nuevamente, Dennis conectaba con las corrientes profundas de la estética rock: el título original, Out of the blue, derivaba de una canción de Neil Young que reconocía el impacto del punk rock (para consternación de Neil, su letra reaparecería en la nota de despedida de Kurt Cobain).

Dennis Hopper supo manejar con dignidad el estereotipo de drogota rehabilitado. A diferencia de tantos actores, de grandes actores incluso, de actores muy bien pagados y galardonados en Hollywood, Dennis Hopper era mucho más que ellos. Dennis Hopper era un icono. Como Chaplin para el cine mudo, como Humphrey Bogart para el blanco y negro, como Marlon Brando para la seducción de la pantalla, como Robert de Niro para noquear en un fotograma, Hopper era un símbolo para la cultura popular. Era el forajido del cine.

Nacido para ser salvajeAhora que te has ido, Dennis, tenlo claro: muchos soñamos con el horizonte de la carretera por la que quemaste tus ruedas. Gracias a ti, es nuestra particular utopía.

Bárbara Celis, Diego A. Manrique, Fernando Navarro (ELPAÍS.com)

Retrato de Dennis por Andy Warhol

miércoles, 26 de mayo de 2010

Toma medidas

Los ricos también lloran

¡¡¡250.000 millones de euros¡¡¡ Esta es la cantidad que el Gobierno de ZP puso encima de la mesa por medio de ayudas directas, préstamos y avales, para rescatar a la banca. Mientras, el número de parados en nuestro país supera ya los 4.600.000.

Y ¿cuáles son las medidas anunciadas?

"El pasado 12 de mayo el presidente Rodríguez Zapatero presentó ante el Congreso una batería de durísimas medidas económicas de estricta obediencia neoliberal: recortes en el salario de los funcionarios, en las prestaciones sociales y la atención a la dependencia, en los fondos para la cooperación al desarrollo… Aunque fueron presentadas como medidas de respuesta ante la crisis, ninguna de ellas tendrá el menor efecto positivo sobre la economía española, retrasando la recuperación de la actividad, el consumo y el empleo, y exacerbará las tensiones sociales que están provocando el desempleo de masas y el endurecimiento de las condiciones de vida. En resumidas cuentas: más palos sobre la ciudadanía para cargar con todo el peso de su crisis". Pa cagarse

Y ahora vendrá la reforma del mercado laboral que me temo sea para echar a correr... ¿Qué hacer (además de lo que ha hecho el gatito en su caja)?

Fuente: ATTAC España, Justicia Económica Global



Dorothea Lange, Madre emigrante, 1936Dorothea Lange, White Angel Breadline, San Francisco, 1933

"Hay muchas maneras de matar. Se le puede clavar a alguien un puñal en la barriga, quitarle el pan, no curarlo de una enfermedad, recluirlo en un tugurio, hacerlo trabajar hasta que reviente, empujarlo al suicidio, llevarlo a la guerra, etc. Sólo unas pocas están prohibidas en nuestro Estado".

"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El Tina Modotti, Sombrero mejicano con hoz y martillo, 1927analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales".

"Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia."

"No acepten lo habitual como cosa natural pues en
tiempos de desorden sangriento, de confusion organizada, de arbitrariedad consciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar".

"Las revoluciones se producen, generalmente, en los callejones sin salida".

Bertolt Brecht
Tina Modotti, Manifestación de trabajadores, 1926
Fotografías: Dorothea Lange, Tina Modotti

Mira y escucha este vídeo: Recortes sociales en Europa

Otros artículos en este blog:

Capitalismo ahora
La crisis
Vergüenza

jueves, 20 de mayo de 2010

Mis amigos: Lluna

Lluna

El gato siamés es, quizás, una de las razas de gatos más conocidas a nivel popular. Esta antiquísima raza oriental ya aparece en un manuscrito del año 1350, proveniente de Ayutthaya, en aquel entonces la capital del Reino de Siam, la Tailandia actual.

En Siam, era un gato reservado a la familia real y conservado cuidadosamente en el palacio real. Eran muy difíciles de obtener y su regalo por parte del rey era considerado un favor muy especial. Se le consideraba un animal sagrado yKhoa Manee o Joya Blanca (albino) sus propietarios sólo podían ser de sangre real y/o sacerdotes. El robo de uno de los Gatos Reales de Siam de la Corte Real era castigado con la muerte.

Los gatos siameses tenían un papel importante en los funerales de los reyes tailandeses en siglos pasados. Se les colocaba dentro de la tumba y cuando salían por un orificio dejado para tal propósito, se decía que el alma del monarca había entrado en el gato como parte de su viaje a la Korat o Si-Sawat, el gato de la buena suertesiguiente vida. Luego se llevaba el gato a la ceremonia de coronación del nuevo rey, con el objetivo de que el rey anterior pudiera presenciar la toma de posesión de su sucesor.

La morfología actual de este gato es bastante diferente del tipo original, que era mucho más macizo y voluminoso. El siamés original tenía los ojos estrábicos y la cola anudada. Estas características fueron tan comunes que se tejieron toda clase de leyendas alrededor de ellas.Siamés o Seal Point, el gato siamés original

Una de ellas cuenta que una vez se perdió una valiosa copa del palacio y dos gatos siameses fueron los encargados de buscarla. Cuando la encontraron, un gato se quedó para cuidarla mientras que el otro regresó con las buenas noticias. El gato de guardia, una hembra, estaba tan angustiada por extraviarla nuevamente, que ciñó su cola herméticamente alrededor de ella y la sostuvo tan firme que su cola se retorció permanentemente. Y todo el tiempo que estuvo esperando el regreso del otro gato, miró Burmés, gato doméstico por excelenciafijamente la copa pues temía que ésta desapareciera y sus ojos quedaron bizcos.

Otra leyenda habla de una princesa que, cuando tomaba sus baños, temía que le robasen sus anillos y entonces se los confió a su gato siamés. Ella puso los anillos en la cola del gato pero, cuando el gato se durmió, los anillos se cayeron. Así que la princesa ató un nudo en la cola del gato para que esto nunca pudiera pasar de nuevo.

Escuchar: Zen Garden

miércoles, 19 de mayo de 2010

Felicidades campeones

Força Barça!

Escuchar: Lax'n Busto, Himno del Barça

lunes, 17 de mayo de 2010

Un cuento fantástico

El gato librería, Carlos C. Laínez

El gato, un cuento fantástico de Héctor A. Murena

¿Cuánto tiempo lleva encerrado?

La mañana de mayo velada por la neblina en que había ocurrido aquello le resultaba tan irreal como el día de su nacimiento, ese hecho acaso más cierto que ninguno, pero que sólo atinamos a recordar como una increíble idea.

Cuando descubrió, de improviso, el dominio secreto e impresionante que el otro ejercía sobre ella, se decidió a hacerlo. Se dijo que quizá iba a obrar en nombre de ella, para librarla de una seducción inútil y envilecedora. Sin embargo, pensaba en sí mismo, seguía un camino iniciado mucho antes. Y aquella mañana, al salir de esa casa, después que todo hubo ocurrido, vio que el viento había expulsado la neblina, y, al Misho, Carlos C. Laínezlevantar la vista ante la claridad enceguecedora, observó en el cielo una nube negra que parecía una enorme araña huyendo por un campo de nieve.

Pero lo que nunca olvidaría era que a partir de ese momento el gato del otro, ese gato del que su dueño se había jactado de que jamás lo abandonaría, empezó a seguirlo, con cierta indiferencia, con paciencia casi ante sus intentos iniciales por ahuyentarlo, hasta que se convirtió en su sombra.

Encontró esa pensionsucha, no demasiado sucia ni incómoda, pues se preocupaba por ello. El gato era grande y musculoso, de pelaje gris, en partes de un blanco sucio. Causaba la sensación de un dios viejo y degradado, pero que no ha perdido toda la fuerza para hacer daño a los hombres; no les gustó, lo miraron con repugnancia y temor, y, con la autorización de su accidental amo, lo echaron.

Al día siguiente, cuando regresó a su habitación, encontró al gato instalado allí; sentado en el sillón, levantó apenas la cabeza, lo miró y siguió dormitando. Lo echaron por segunda vez, y volvió a meterse en la casa, en la pieza, sin que nadie supiera cómo. Así ganó la partida, porque desde entonces la dueña de la pensión y sus acólitos renunciaron a la lucha.

¿Se concibe que un gato influya sobre la vida de un hombre, que consiga modificarla?

Al principio él salía mucho; los largos hábitos de una vida regalada hacían que aquella habitación, con su lamparita de luz amarillenta y débil, que dejaba en la Gatos noctámbulossombra muchos rincones, con sus muebles sorprendentemente feos y desvencijados si se los miraba bien, con las paredes cubiertas por un papel listeado de colores chillones, le resultaba poco tolerable.

Salía y volvía más inquieto; andaba por las calles, andaba, esperando que el mundo le devolviera una paz ya prohibida. El gato no salía nunca. Una tarde que él estaba apurado por cambiarse y presenció desde la puerta cómo limpiaba la habitación la sirvienta, comprobó que ni siquiera en ese momento dejaba la pieza a medida que la mujer avanzaba con su trapo y su plumero, se iba desplazando hasta que se instalaba en un lugar definitivamente limpio; raras veces había descuidos, y entonces la sirvienta soltaba un chistido suave, de advertencia, no de amenaza, y el animal se movía. ¿Se resistía a salir por miedo de que aprovecharan la ocasión para echarlo de nuevo o era un simple reflejo de su instinto de comodidad? Fuera lo que fuese, él decidió imitarlo, aunque para forjarse una especie de sabiduría con lo que en el animal era miedo o molicie.

En su plan figuraba privarse primero de las salidas matutinas y luego también de las de la tarde; y, pese a que al principio le costó ciertos accesos de sorda nerviosidad habituarse a los encierros, logró cumplirlo. Leía un librito de tapas negras que había llevado en el bolsillo; pero también seMirando el café, Carlos C. Laínez paseaba durante horas por la pieza, esperando la noche, la salida. El gato apenas si lo miraba; al parecer tenía suficiente con dormir, comer y lamerse con su rápida lengua.

Una noche muy fría, sin embargo, le dio pereza vestirse y no salió; se durmió en seguida. Y a partir de ese momento todo le resultó sumamente fácil, como si hubiese llegado a una cumbre desde la que no tenía más que descender. Las persianas de su cuarto sólo se abrieron para recibir la comida; su boca, casi únicamente para comer. La barba le creció, y al cabo puso también fin a las caminatas por la habitación.

Tirado por lo común en la cama, mucho más gordo, entró en un período de singular beatitud. Tenía la vista casi siempre fija en las polvorientas rosetas de yeso que ornaban el cielo raso, pero no las distinguía, porque su necesidad de ver quedaba satisfecha con los cotidianos diez minutos de observación de las tapas del libro.

Como si se hubieran despertado en él nuevas facultades, los reflejos de la luz amarillenta de la bombita sobre esas tapas negras le hacían sombras tan complejas, matices tan sutiles que ese solo objeto real bastaba para saturarlo, para sumirlo en una especie de hipnotismo. También su olfato debía haber crecido, pues los más leves olores se levantaban como grandes fantasmas y lo envolvían, lo hacían imaginar vastos bosques violáceos, el sonido de las olas contra las rocas. Sin saber por qué comenzó a poder contemplar agradables imágenes: la luz de la lamparita -eternamente encendida- menguaba hasta desvanecerse, y, flotando en los aires, aparecían mujeres cubiertas Gato, Carlos C. Laínezpor largas vestimentas, de rostro color sangre o verde pálido, caballos de piel intensamente celeste...

El gato, entretanto, seguía tranquilo en su sillón.

Un día oyó frente a su puerta voces de mujeres. Aunque se esforzó, no pudo entender qué decían, pero los tonos le bastaron. Fue como si tuviera una enorme barriga fofa y le clavaran en ella un palo, y sintiera el estímulo, pero tan remoto, pese a ser sumamente intenso, que comprendiese que iba a tardar muchas horas antes de poder reaccionar. Porque una de las voces correspondía a la dueña de la pensión, pero la otra era la de ella, que finalmente debía haberlo descubierto.

Se sentó en la cama. Deseaba hacer algo, y no podía.

Observó al gato: también él se había incorporado y miraba hacia la persiana, pero estaba muy sereno. Eso aumentó su sensación de impotencia.

Le latía el cuerpo entero, y las voces no paraban. Quería hacer algo. De pronto sintió en la cabeza una tensión tal que parecía que cuando cesara él iba a deshacerse, a disolverse.

Entonces abrió la boca, permaneció un instante sin saber qué buscaba con ese movimiento, y al fin maulló, agudamente, con infinita desesperación, maulló.

Pinturas: Carlos C. Laínez

Escuchar: Bernard Herrmann, Vértigo

miércoles, 12 de mayo de 2010

Dentro del armario

video

He hecho este vídeo con la canción que más me gusta de uno de mis artistas preferidos, Marc Parrot. Y lo he hecho para J., con amor: ésta será siempre nuestra canción.

Estoy en deuda con Carmen Sabes, ya que en su magnífico blog he encontrado varias de las imágenes de estos genios de la pintura.

Gracias a tod@s por este armario lleno de sensibilidad, belleza y felicidad.

martes, 11 de mayo de 2010

La otra Colette

Colette Calascione, Cat mask

Colette Calascione es una pintora nacida en San Francisco en el año 1971 y afincada actualmente en la ciudad de Nueva York.

Es una pintora que con un estilo deliberadamente clásico recrea escenas de un erotismo dadaísta. La artista admira profundamente el trabajo del surrealista Max Ernst, demostrando en sus trabajos una clara influencia, sobre todo en el ciclo de collages.

Su técnica es laboriosa: recopila detalles botánicos, textiles de manuscritos, pinturas antiguas, etc, calca viejas fotografías que amplía y monta como un collage. Después dibuja todo con un pincel de acuarela, y aplica una capa de un viejo pigmento rojizo usado por alquimistas y pintores prerrafaelistas, llamado caput mortuum, tres capas de blanco y otras tres de verde para obtener un tono gris sobre el que empieza a trabajar el color.

Contemplar la obra de Colette Calascione, es sumergirse por completo en un mundo de sueños oníricos y surreales. Yo la he descubierto recientemente y me ha encantado, así que vas a seguir viendo su obra en este blog si continúas visitándome.

Colette Calascione, Wild RoseColette Calascione, Phoenix Moon

La luna

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas

Jaime Sabines

Escuchar: REM, Man on the Moon



Fuentes: CARMENSABES POESÍA Y ARTE, y Mundo de K

lunes, 10 de mayo de 2010

La hora bruja

John W. Godward

Una mujer me ha envenenado el alma;
otra mujer me ha envenenado el cuerpo;
ninguna de las dos vino a buscarme;
yo, de ninguna de las dos me quejo.

Como el mundo es redondo, el mundo rueda.
Si mañana, rodando, este veneno
envenena a su vez, ¿por qué acusarme?
¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron?

Gustavo Adolfo Bécquer, Rima LVXXIX

Pintura: John William Godward

Escuchar: Erik Satie, Gymnopedie nº 1

jueves, 6 de mayo de 2010

La hermosa Demi

El grupo de St. Elmo: Rob Lowe, Emilio Estévez, Judd Nelson,   Andrew MacCarthy, Mare Winninghman, Demi Moore y Ally Sheddy
En los 90, Demi Moore fue la actriz mejor pagada de Hollywood y la primera en cobrar diez millones de dólares por película. Su carrera cinematográfica despegó a raíz de su participación en una de las películas más representativas de los 80, "St. Elmo, punto de encuentro", junto a otros actores pertenecientes a la cantera de lo que se llamó The brat pack.

Moore encadenó una racha de grandes éxitos como Ghost, Algunos hombres buenos y Una proposición indecente, pero su carrera se vio afectada cuando películas como La letra escarlata, Coacción a un jurado, Striptease (ésta especialmente horrible) y La teniente O'Neill fracasaron en taquilla y en su mayoría obtuvieron malas críticas.

Demi por LeibovitzFamosa fue también por su matrimonio con Bruce Willis y por aparecer desnuda en la portada de la revista Vanity Fair en agosto de 1991 estando embarazada de siete meses: una imagen de la gran Leibovitz que posteriormente fue muy parodiada.

Tras una larga pausa, y varias operaciones de cirugía estética que para mi gusto no le hacían ninguna falta, regresó hace poco a la gran pantalla con escaso éxito.

Actualmente, Demi está volcada en otras actividades que creo la honran especialmente . La actriz, que ha fundado una organización para proteger a la infancia de la esclavitud, ha llevado el tema al Congreso de su país: el pasado martes participó el martes en una reunión que tuvo lugar en el Capitolio, en la que se trató el tema del tráfico sexual de niños y en la que no dudó en denunciar que el problema es un gran desafío en su propio país.

Dos bellezas"Creo que muchos estadounidenses aceptamos fácilmente que existan niñas esclavizadas sexualmente en Camboya o India, pero no nos imaginamos que eso mismo está pasando aquí", sostuvo Demi, que aseguró que miles de chicas norteamericanas son compradas y vendidas cada día en Estados Unidos por gente que pocas veces se enfrenta con la justicia. "Es más beneficioso y menos arriesgado vender a una niña que drogas", afirmó.

Junto a su marido, Ashton Kutcher, la actriz creó en enero de este año la Demi and Ashton Foundation, una fundación sin fines de lucro que busca proteger a los niños de la esclavitud alrededor del mundo. Y, al parecer, la pareja es de la opinión de que la caridad empieza por casa.

Demi y Ashton"No teníamos ni idea de la magnitud que tiene el tema de la esclavitud infantil hoy en día y menos nos imaginábamos lo que estaba pasando en Estados Unidos, las cifras son sobrecogedoras".

El descubrimiento de esa realidad a través de un reportaje de televisión sobre la prostitución infantil en Camboya hace dos años llevó a la famosa pareja a plantearse hacer algo al respecto. "Eran niñas de cinco, seis, siete años que eran esclavizadas y forzadas a tener relaciones sexuales con adultos. Eso nos golpeó", reconoce Moore.

"Como madre de tres hijas, vi a esas niñas que llevaban bolsos de Barbie en una habitación con cámaras escondidas e intenté imaginarme su realidad: son forzadas a dar sexo oral a un adulto", sostiene la actriz. "Es incomprensible. Y simplemente, pensamos, no podemos vivir en un mundo como este sin hacer algo al respecto".

Escuchar: The Righteous Brothers, Unchained Melody

lunes, 3 de mayo de 2010

El actor al que aburría el cine

Amor correspondido
«Marlon Brando le enseñó al mundo que la mantequilla no sólo servía para untarla en las tostadas y lo hizo, no en los momentos gloriosos de sus camisetas sudadas, las cazadoras de cuero y las viriles camisas de estibador, sino cuando ya estaba fondón y bastante calvo. Escribiendo estas líneas me han entrado muchas ganas de volver a ver El último tango en París. De comprobar si aquella melancolía y soledad, mezcladas con sexo, que emborrachaban al espectador siguen en pie. Si continúa siendo una de las composiciones más hermosas sobre la madurez y el tormento de existir que se haya hecho en el cine. Y no habría sido posible sin esta criatura dolida, de 47 años, que llegaba de un largo viaje de relaciones tormentosas y de éxito y fracaso, o por lo menos de olvido profesional, hasta que Coppola lo recuperó para El Padrino. Estamos hablando de 1972, cuando para los españoles lo verde aún empezaba en los Pirineos. Cuántas Paul en El último tango en Parísexcursiones se hicieron para ver a Brando bailar un tango que recordaba lo que no habíamos vivido. Bertolucci tuvo mucha suerte, se encontró con un tesoro en sus manos, con una bomba emocional, con alguien que tenía una soberbia capacidad para ser real. Brando no se escamoteaba. Acostumbraba a ser como era, mostraba su verdadera naturaleza aunque se hiciera aborrecer. Y éste es un legado impagable porque si algo necesitamos de los demás es saber cómo son de verdad para poder saber cómo somos nosotros. No necesitamos modelos ideales, sino reconocernos. Bertolucci aprovechó estas cualidades y le dejó improvisar y que echase mano de su propia experiencia en el numerito de la mantequilla o el corte de uñas de Maria Schneider. Le dejó ser. Y se lo agradecimos. Por fin ponía ante nuestros ojos lo incómodo y ese algo rancio de la realidad que finamente llamamos desolación y el desesperante Don Corleone en El Padrinodeseo de compartirla con alguien.

Marlon Brando tiene todo mi respeto. Como actor no fue complaciente con su talento. Era perfeccionista, buscaba mejorar sus personajes y se peleaba con guionistas, directores y con quien hiciese falta. Se entregó con generosidad y ambición a su tarea. No quería dar gato por liebre. Muchos tendrían que aprender de él en lugar de despacharlo con una frase perdonavidas cuando no de absoluto desprecio. Nunca he entendido estos juicios tan severos hacia un hombre que, vista su carrera con distancia, tuvo más sinsabores e indiferencia de los que se merecía. Elia Kazan que lo dirigió mucho y habla bastante de él en el libro de entrevistas "Mis películas", comenta de forma conmovedora: "Brando tenía una vulnerabilidad casi total. Cuando estaba tierno parecía que pudieras meter la mano en su interior. Es que es tan suave, Stanley Kowalsky con el resto del reparto de Un tranvía llamado      deseose abre tanto. Yo estaba convencido de que tenía las escenas de amor en su interior".

¿Quiere esto decir que me habría gustado conocerle, cruzármelo en mi camino? Probablemente, no. A pesar de la opinión de Kazan, debía de ser una persona demasiado difícil, egosexual y con una personalidad invasiva. Excesivo magnetismo. Fuerza grado diez. Sería imposible no enamorarse de él. Y ahí radicaba la perdición de todos los que le rodeaban. No podían seguir viviendo como si no lo hubiesen conocido. Por lo que cuentan sus exóticas mujeres, la relación que establecía con ellas, o ellas con él, eran enfermizas cuando no odiosas. Y por el trato o falta de trato que tuvo con sus hijos, también nos podemos alegrar de que no haya sido nuestro padre. En definitiva, no parece que fuese Coronel Kurtz en Apocalyse nowderrochando armonía y buen rollo con las personas con las que convivía ni tampoco con las que trabajaba. Y eso que era simpático y le encantaba gastar bromas, aunque a veces tan pesadas que le sirvieron para que lo expulsaran de la academia militar en que lo ingresó su padre con la esperanza de enderezarle. O el desconcierto y cabreo que provocaba en los directores y compañeros de las películas en que trabajaba. Hay bastantes anécdotas sobre este entretenimiento que le valió los títulos de patán y memo entre la prensa, con la que por cierto nunca se llevó muy bien. Tropezones como la legendaria entrevista que le propinó un malévolo Truman Capote, donde quedaba retratado como machista y despiadado, le fueron haciendo más mordaz y huraño. Entre todos ellos, sus esposas y él mismo nos han legado una imagen que nos anima a creernos Johnny en Salvajemejor que él. Y es que es muy fácil caer en la tentación de darles lecciones a los demás de cómo vivir, cuando para vivir la vida de Marlon Brando habría que ser precisamente él.

En cualquier caso, aún hoy consigue provocarnos. Provoca con la mirada desafiante y la salvaje sensualidad de su juventud y provoca con el abandono y la deformidad de su vejez. Siempre provoca, siempre molesta. Siempre logra que nos sintamos incómodos. Nunca ha habido un término medio en él en que apaciguar nuestra mirada. Siempre los extremos: el irritante atractivo que no podemos tocar ni disfrutar y la gordura en pantalla grande, el deterioro a lo bestia para que contemplemos en vivo lo que es la vida. Machacarse comiendo toneladas de helado para acelerar el proceso. Pasamos en la misma persona de camisetas ajustadas que pone nerviosa mirarlas a una mole cubierta por una funda de monovolumen.

Desde luego, su biografía va dejando un rastro de daños colaterales con sabor a tragedia griega. Esposas y amantes dolidas, tal vez humilladas, hijos (unos once) faltos de él, algunos Terry Malloy En la ley del silenciode ellos bastante desquiciados, como Christian, que dio lugar a las lastimosas apariciones de Brando en los tribunales en que se juzgaba a su hijo por la muerte del marido de su hermanastra Cheyenne, que años más tarde acabó suicidándose. También intentó suicidarse la madre de Christian y alguna que otra amante. Por no hablar de los amigos íntimos que acabaron enganchados a las drogas o el alcohol. ¿Pero vamos a culparle a él de todo? ¿Tal era la dependencia que creaba en los demás que anulaba su voluntad? Su problema era que no llegaba a sentirse cómodo ni aun cuando estaba satisfecho por los éxitos logrados en su carrera, ni aun cuando seducía a mujeres y hombres y se sentía deseado y querido. Ni siquiera el tan venerado por él psicoanálisis lograba adaptarle. Decía algo que nos puede poner sobre la pista: "Todo pasa. Nada dura más que un rato. Si aprendes esto, la vida se hace más fácil". Quizá esta lección la aprendió en el hogar, al ser testigo de cómo su madre, a la El mejor actor del mundoque adoraba, iba despegándose de sus maravillosas ilusiones por el teatro y por la vida artística e iba uniéndose a la bebida. Cuando Brando se marchó a Nueva York, siguiendo el rastro de sus hermanas, llevaba como capital el teatro con el que su madre soñaba, la mediocridad de su padre y la lección aprendida de ver cómo un ser querido se iba perdiendo en su propia debilidad. Con este equipaje, más su furia y un toque de Actor's Studio, sólo tenía que dejarse querer por nada menos que Elia Kazan y Tennessee Williams para llegar al fondo de nosotros con un simple fruncido de entrecejo. De nuevo Kazan dice de él: "No había nada que hacer con Brando que pudiera compararse con lo que él podía hacer consigo mismo. En aquellos tiempos era un genio".

El personaje de Stanley Kowalski, en Un tranvía llamado deseo, también contribuyó a alimentar una imagen de una carnalidad tan arrolladora que llega a crear melancolía en los demás. Aunque puede que lo que atrajese fuera esa amargura interna que lo hacía inaccesible. Fue un precursor en todo, en la estética de la camiseta pegada a los músculos, en la Actor's studio: Elia Kazan, Marlon Brando, Julie Harris y James   Deanchupa de cuero y la gorra ladeada (Salvaje), en atreverse con el militar homosexual de Reflejos en un ojo dorado, personaje que echó para atrás a otros duros como Robert Mitchum. En los modales rebeldes. Se sentía tan imitado que dijo de James Dean al ver Al este del Edén: "Parece que lleve mi último guardarropa y que use el talento de mi último año". También en lo político se manifestó enseguida contra las injusticias sociales, el racismo, contra la pena de muerte y a favor del indio americano. El problema es que pocos se tomaron en serio la recogida de su segundo Oscar por Pequeña Pluma. Hacía las cosas y ejercía la crítica de tal modo que no caía tan bien como las giras por el Tercer Mundo y por la pobreza que ahora tan de moda están entre las gentes de Hollywood y que más que nada sirven para lavar la imagen y para promocionar. Marlon Brando irritaba y lo pagó con altibajos en su carrera. Y continúa molestando, pero atrae. A veces me atrae hasta el desprecio con que mira. Murió el verano pasado.»

Clara Sánchez, publicado en el periódico El País el 05/08/2005

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