lunes, 20 de diciembre de 2010

El diario de un gato asesino: el ratón

Gustave Doré

3. Miércoles


¡Peguenme! Traje un ratón muerto a su preciosa casa. Ni siquiera lo maté. Cuando me lo encontré ya estaba difunto. Nadie puede andar seguro por el barrio. Esta avenida está inundada con veneno para ratas, autos veloces al ataque van y vienen a todas horas, y yo no soy el único gato por estos rumbos. Ni siquiera sé qué le pasó al pobre. Todo lo que sé es que me lo encontré y ya estaba muerto. (Recién muerto, pero muerto). En el momento pensé que sería una buena idea traerlo a casa. No me pregunten por qué. Debo haber estado loco. ¿Cómo iba a saber que Eli me atraparía para darme uno de sus sermones?

— ¡Ay, Tufy! Es la segunda vez en esta semana. No lo puedo soportar. Sé que eres un gato, que es natural y todo eso. Pero, por favor, por mi propio bien, no lo hagas más.

—Me miró a los ojos intensamente—. ¿Vas a dejar de hacerlo, por favor?

Le clavé la mirada. (Bueno, lo intenté pero ella no estaba de humor).

—Hablo en serio, Tufy —me dijo—. Te quiero mucho y entiendo cómo te sientes. Pero debes dejar de hacer esto, ¿está bien?

Me tenía sujeto de las garras. ¿Qué podía yo decir? Así que traté de parecer todo compungido. Luego ella rompió a llorar de nuevo y tuvimos otro funeral.

Este lugar se está convirtiendo en un parque de diversiones. En serio.

Continuará...


Autora: Anne Fine

Ilustración: Gustave Doré